Catequistas nativos, evangelizadores en misiones

REDACCIÓN
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Catequistas nativos, evangelizadores en misiones

En Albacete hay cinco misioneros del Instituto Español de Misiones Extranjeras, de los que tres están en activo, Ángel Floro (Zimbabue), Javier Plá (Honduras) y Julián Mansilla

Hoy se celebra la jornada dedicada a los Catequistas Nativos, verdaderos protagonistas de la evangelización en las Iglesias de misión. En América, Asia y, sobre todo, en África su labor es inestimable, por la cercanía al pueblo de Dios en su vida cotidiana y por cómo plantan y cultivan la semilla de la fe, por enseñar a rezar a los más pequeños y vivir con coherencia a los mayores. 
En la fiesta de Epifanía, manifestación del Salvador a todos los pueblos, la Iglesia llama la atención sobre la urgencia misionera con este recuerdo y apoyo a los catequistas en los territorios de misión. La organización y animación de esta jornada está encomendada por la Santa Sede al Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME). Y es que, en la Epifanía, se celebra también la fiesta misionera de este Instituto, verdadero cauce a la misión para los sacerdotes diocesanos en España. En Albacete, tenemos cinco misioneros de IEME, tres de ellos activos en la misión: monseñor Ángel Floro, Javier Plá y Julián Mansilla. Los demás son misioneros regresados, llevando tareas de evangelización en nuestra diócesis. 
Fue el Papa Benedicto XV quien respaldó esta puerta a la misión. Un Papa que alentaba a los sacerdotes diocesanos a llevar el mensaje del Evangelio a todos los rincones del mundo. El Papa que escribió la carta apostólica Maximum Illud, el mismo año que se fundaba el IEME, y cuyo centenario ha llevado al Papa Francisco a convocar el Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019. Tras el cambio de mentalidad que supuso el IEME, surgieron otros cauces para vivir la misión, a partir de las diócesis, como las misiones diocesanas, los hermanamientos entre diócesis y parroquias, los acuerdos de colaboración... 
La fiesta misionera de la Epi­fanía tiene, por tanto, dos destinatarios de la generosidad de los fieles: los catequistas y el IEME. La mitad de la colecta de ese día, correspondiente a los catequistas en los territorios de misión, se entrega a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que lo destina a su sostenimiento y formación. La otra mitad va destinada al Instituto Español de Misiones Extranjeras, pionero en la toma de conciencia de que todo cristiano es misionero, sea religiosa o religioso, sacerdote o laico. Más información en edición impresa