A las puertas de un Brexit duro

SPC
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El horizonte de un divorcio el próximo 31 de octubre entre el Estado británico y los Veintisiete abre un escenario difícil a corto plazo, con posibles desabastecimientos y subidas de precios

A las puertas de un Brexit duro - Foto: DANIEL LEAL OLIVAS

En el tercer aniversario del referéndum del Brexit, que cambiaría para siempre el destino del Reino Unido, el país se encuentra a escasas semanas de estrenar nuevo primer ministro y con el horizonte puesto en el 31 de octubre, fecha en la que, por defecto, romperá abruptamente con la Unión Europea (UE).
Un divorcio a las bravas que se consumará a no ser que el nuevo jefe del Gobierno -puesto que se disputan los conservadores Boris Johson y Jeremy Hunt- pida una nueva prórroga a Bruselas, consiga renegociar el acuerdo de salida y que el Parlamento lo apruebe o, en última instancia, se cancele.
La opción de cambiar los términos del pacto se antoja remota después de que el pasado viernes los Veintisiete reiteraran su negativa a reabrir las negociaciones en ese sentido con el nuevo premier británico.
Además, Johnson que está a la cabeza de todas las encuestas para hacerse con Downing Street, a pesar del incidente doméstico que salió a la luz este fin de semana, ha dejado clara su voluntad de que el Reino Unido salga del bloque comunitario la víspera del Día de Todos los Santos, con o sin pacto.
La pregunta es, si todos los expertos coinciden en lo dañino de ese escenario para la economía y política británica, ¿por qué Johnson parece no temer ese desenlace?
La opinión del analista de la Universidad inglesa de Surrey Simon Usherwood es que el antiguo alcalde de Londres y exministro de Exteriores no cree que el perjuicio «vaya a ser tan malo como pronostican».
«Reconoce que será problemático pero no el fin del mundo y que merece la pena», explicó. Para Usherwood se trata de «una estrategia» porque Johnson piensa que «si el Reino Unido muestra que está dispuesto a salir sin acuerdo demuestra que es un negociador más duro y eso ayudará a que la UE varíe su posición actual».
Unos planteamientos que, sin embargo, al experto no le parecen «realistas» y coincide con el catedrático de la Universidad Queen Mary de Londres Tim Bale en un pronóstico poco alentador de producirse esa ruptura a las bravas.
«Nadie sabe realmente cómo de malo será pero, será malo. Se crearán terribles colas en los puertos. Las fábricas, las tiendas y las farmacias sufrirán desabastecimientos. Subirán los precios. Es probable que experimentemos el caos, al menos en el corto plazo», sostuvo Bale.
Con todo, la docente no termina de imaginar que un «no acuerdo» pueda realmente existir.
El país saldría automáticamente del mercado único y de la unión aduanera, acuerdos diseñados para promover y ayudar al comercio entre miembros de la UE y para eliminar los controles y aranceles.
Respecto a la salvaguarda irlandesa, un texto incluido en el documento sellado entre Londres y los Veinsiete, clave para sus economías y el proceso de paz, no existiría.