La época más oscura de Miguel Bosé

EFE
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El icono musical decide abandonar las redes sociales tras protagonizar una serie de controversias por sus cuestionables declaraciones sobre el coronavirus y su verdadero alcance

La época más oscura de Miguel Bosé

Tras más de 40 años de impecable carrera y de ser un icono más allá del mundo de la música, Miguel Bosé ha protagonizado una cadena de polémicas por sus cuestionables declaraciones sobre el coronavirus que ha culminado con su salida voluntaria de las redes sociales porque, como mantiene, no son «plurales» ni «objetivas». «No permiten la libre expresión y sujetan a los usuarios a sus criterios e intereses empresariales y políticos. Ejercen la censura y el control de la información y los contenidos», asegura el cantante en un comunicado enviado por su representante, con el que ha querido zanjar los rumores de que había sido expulsado de las redes.
Es el último capítulo de un culebrón que se inició poco después del fallecimiento de su madre, Lucía Bosé, por la COVID-19, un hecho que ocurrió en marzo y que afectó mucho al artista, que sorprendió a sus fans por su apoyo a teorías conspiratorias en torno a la pandemia.
Bosé ya era conocido por su activismo social -en 2017 recibió un premio de la fundación The Global Gift por su labor humanitaria- y por sus declaraciones políticas -en una entrevista en 2016 aseguró que Donald Trump, entonces aspirante a la Presidencia de EEUU, era «un demente, un loco, un paranoico, un ególatra y un Calígula»-.
Pero sus palabras desde el confinamiento en su casa de México supusieron un antes y un después en la imagen de un músico que siempre se había caracterizado por su inteligencia y cultura.
En abril comenzó a informar a sus seguidores sobre supuestos peligros de la red 5G, asegurando que guarda relación con el coronavirus y compartiendo videoconferencias sobre el tema.
En junio calificó la enfermedad como «la gran mentira de los gobiernos» cuando la COVID-19 ya había causado la muerte de más de 390.000 personas en todo el mundo. Y, unos días después, arremetió contra las vacunas en desarrollo para tratar de frenar la pandemia y, en especial, contra la Alianza Mundial para la Inmunización y la Vacunación (GAVI).
También mostró su apoyo a una manifestación celebrada en Madrid en agosto en rechazo de las mascarillas -lo que hizo que Twitter le bloqueara temporalmente su cuenta-, pero matizó posteriormente su postura, que justificó en que él tiene asma y usar esa protección le crea problemas. Y, aunque seguía oponiéndose a su uso generalizado, sí la consideró conveniente para enfermos, sanitarios y ancianos.
También suavizó su posición general sobre el coronavirus, al decir en un vídeo colgado en su cuenta de Instagram que «el bicho sí existe y ha matado a mucha gente» y señalar que «nunca» lo había negado. Entre declaración y declaración, Twitter, Facebook e Instagram también censuraron algunos de sus mensajes por contener información «parcialmente falsa». Una polémica que ha dañado mucho la imagen del cantante, que no saca disco de estudio desde 2014 (Amo) y cuya última gira fue Estaré, desarrollada entre 2017 y 2018 para promocionar su álbum recopilatorio Unplugged (2016).
En los últimos años, Bosé se ha tenido que enfrentar además al fallecimiento de su sobrina Bimba y a la separación de su pareja, Nacho Palau, y a la posterior batalla legal por la custodia de sus cuatro hijos.
El último capítulo de la historia es la salida del artista de todas las redes sociales, una decisión precisada en el comunicado de su representante, pero de la que Bosé no ha dado explicaciones.