Los riesgos de Vox

SPC
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Los riesgos de Vox - Foto: SUSANA VERA

El futuro de la ultraderecha puede ser catastrófico si impide la próxima investidura de Juan José Moreno

De los riesgos que se suponen a Vox y de todos los males y gruesos calificativos que se les atribuye y contra los que se clama por innumerables foros y medios de comunicación, no voy yo, al menos hoy, a formar parte. Fundamentalmente porque tengo muy claro que no hay mayor banderín de enganche de votos para ellos que toda esa pléyade de plañideras, aventamiedos y agoreros predicando en su contra. Cuando, además, esas voces provienen del sanchismo, los podemitas o los separatistas, que les hacen la nunca soñada campaña de publicidad. Hasta sospecho que la alientan, porque cada vez que por una tele de las de claro signo izquierdista y por los tertulianos de color rosa o morado se lanzan sapos y culebras contra ellos, Santiago Abascal clika un nuevo diputado.
De lo que creo pertinente hablar es de los riesgos que el propio Vox corre y va a correr de manera creciente. Porque ahora, además de predicar, ya está en las cosas del trigo. Y ahí es donde va a empezar a jugársela. Tanto que, en estos primeros compases de donde todo son vino y rosas y encuestas disparadas un calentón excesivo, una salida de pista o un error trascendente les puede no solo provocar un pinchazo en la rueda sino reventarles el globo.
El momento dulce que viven y que les ha dado suculentas posibilidades de futuro en toda España viene en buena causa motivado porque el resultado en Andalucía ha puesto de manifiesto que el votarle puede ser no solo, y como era antes, un voto de testimonio, pero inútil, a serlo útil y decisivo. Un voto que se suma a un objetivo general que es acabar con la peligrosa deriva antiespañola de los socialistas, sus socios podemitas y sus aliados independentistas. La izquierda caudillista de Sánchez, la extrema izquierda de Podemos y el conglomerado separatistas de ERC, PDeCAT y CUP sin olvidar los vascos. 
En Andalucía eso tiene una prueba de fuego definitiva: desalojar del poder, después de 37 años, al PSOE. Cuatrocientos mil andaluces les han dado la llave de ello al partido de Abascal, y supongo que saben que si no hacen eso, no es solo que les pasaría factura, es que el votante los dejará descornados, por emplear una expresión taurina de su gusto.