Las plantaciones de pistacho aumentaron un 40% en 2018

A.G
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El auge de un cultivo con alta rentabilidad lideró el crecimiento de los frutos secos en la provincia de Albacete, donde superan las 67.000 hectáreas, de las que 58.000 son de almendra

Imagen de archivo de una cosecha de pistachos. - Foto: Tomás Fernández de Moya

El auge de la plantación de frutos secos continúa en la provincia, liderada por el pistacho, según indica la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos, que elabora anualmente el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
Las cifras confirman la tendencia de los agricultores de buscar rentabilidad en esos nuevos cultivos, ante las malas perspectivas que dan otras plantaciones tradicionales de secano. El pistacho ha sido una apuesta fuerte en los últimos años y suma ya 4.464 hectáreas en la provincia.
Realmente esa cifra supone apenas el 0,6% de las tierras de cultivo albacetenses, pero sí resulta llamativo un aumento interanual de casi el 41% de la superficie dedicada a ese fruto seco, que cerró 2017 con 2.640 hectáreas declaradas. Más aún si se compara con el inicio de la década, cuando eran 772 esas hectáreas registradas.
Este fruto seco supone una inversión importante y a largo plazo, como demuestran también las estadísticas del MAPA. Éstas señalan que sólo 1.230 están ya en producción (720 de secano y 510 de regadío), sólo el 27% del total. También deja a las claras las diferencias de rendimiento, que alcanza los 1.350 kilos por hectárea en plantaciones regadas, quedándose en 600 en tierras de secano.
La superficie en terreno albacetense supone un 22% del pistacho plantado en Castilla-La Mancha (22.115 hectáreas), un porcentaje que asciende notablemente en el caso del almendro, la otra plantación protagonista de los últimos años.  En este caso, la provincia cuenta con 58.269 hectáreas cultivadas, lo que supone un 45% de las casi 128.000 existentes en la comunidad autónoma.
La coyuntura de otras explotaciones y la subida del precio hicieron de la almendra el producto estrella en el auge de los frutos secos y su crecimiento continúa, aunque algo más pausado que en ejercicios anteriores. El aumento interanual de superficie fue del 6,8%, con respecto a las 54.542 hectáreas registradas en 2017.
En este caso, son 41.000 las hectáreas que están ya en producción, el 70% de las plantadas y la diferencia que motiva el riego aún más pronunciada: 1.800 kilos por hectárea en regadío y 600 en secano.

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