Luis también va de excursión

A.G
-

El programa de acompañamiento de los agentes medioambientales permite que un niño de Bienservida, que sufre una malformación craneal, realice recorridos por entornos naturales junto a sus compañeros

Luis, junto a los agentes medioambientales que colaboraron en la ruta senderista. - Foto: F.S.

Luis Ortiz Sánchez, un niño de ocho años que sufre una malformación rara, fue en 2019 uno de los 15 beneficiarios del programa que ofrece colaboración de los agentes medioambientales de Castilla-La Mancha para que personas con discapacidad puedan realizar rutas de senderismo por los espacios naturales protegidos de la región.
La iniciativa permitió que el joven haya realizado ya dos recorridos en plena naturaleza, uno de ellos en Riópar junto a todos los alumnos del Colegio Rural Agrupado Los Olivos, centro educativo al que asiste en Bienservida, localidad en la que reside junto a su familia. La colaboración de los agentes medioambientales propició una agradable experiencia para Luis que «no puede andar ni mantener el equilibrio, tampoco hablar, pero lo entiende todo» y a quien «le gusta especialmente poder participar en actividades junto a otros niños».
Así lo explica Verónica, su madre, quien detalla que su hijo está aquejado de holoproencefalia semilobal con agenesia de cuerpo calloso, una malformación del cráneo que llevó incluso a que los médicos le diesen escasas esperanzas de vida al nacer. «Con su malformación, puede que Luis ni siquiera debiera estar aquí, ya que muchos niños mueren en el parto, pero ha tirado hacia adelante y aquí estamos luchando junto a él», relata sobre la situación de la familia, que ha decidido que «lo principal es que él viva y pueda disfrutar de las cosas que nos ofrece la vida».  
El proceso hasta llegar hasta este punto no fue sencillo, ya que «al principio cuesta mucho adaptarse a sus necesidades o ver que no hace progresos», pero Verónica asegura que Luis se lo ha facilitado a sus padres y su hermana mayor, «porque es un niño muy agradecido». Se comunica principalmente con la mirada y su sonrisa (a la que la madre ha dedicado incluso una página de Facebook, La sonrisa más bonita de Luis, para dar a conocer a su hijo). La familia dispone también de un Irisbond, un ordenador que interpreta la mirada y facilita la comunicación, pero Luis sigue tartamudeando en su empeño por hablar como otros niños.
«Por lo que luchamos cada días es porque se vea a estos niños como personas normales», destaca la madre, «encantada» con los apoyos que ha tenido para ello en Bienservida, especialmente en un colegio donde su hijo cuenta con «una dirección volcada», profesionales sanitarios y docentes de apoyo y «unos compañeros que lo aprecian y lo hacen partícipe de todas las actividades».
El nuevo servicio prestado por los agentes medioambientales ha propiciado que esa inclusión llegue también a las convocatorias en entornos naturales, donde esos profesionales transportan silla de ruedas todoterreno a la que pueden adaptarse dispositivos de retención de niños, como ocurre en el caso de Luis. Todo han sido facilidades para participar en esas rutas, según remarca Verónica, quien asegura que «en cuanto llamo a los agentes, siempre están dispuestos y, aunque la ruta pueda tener dificultades, me dicen que están encantados de colaborar sólo por ver la sonrisa de Luis, que les sobra gente para venir».
(Más información en edición impresa)