El Hospital realizó 500 trasplantes renales hasta 2018

Teresa Roldán
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El Hospital cerró 2018 con 500 trasplantes renales realizado - Foto: Arturo Pérez

Alrededor de un 15% de los enfermos que reciben un injerto sufre rechazo, pero el 90% se salva de las complicaciones

Desde que en el año 2003 arrancara en el Hospital General Universitario de Albacete el programa de trasplante renal hasta hoy se han realizado la friolera de 508 injertos. Precisamente el año 2018 cerró superando los 500 trasplantes de riñón, con 45 cirugías practicadas. Pero si algo ha marcado un antes y un después en la evolución del número de trasplantes renales practicados en el Área Integrada de Albacete en estos 15 años ha sido la donación en asistolia (a corazón parado), que ha permitido duplicar la cifra de injertos en los últimos cinco años, gracias a los 30 donantes cadáver de riñón recibidos por esta vía, ocho de ellos en 2018.
Los resultados del programa también han ido mejorando en estos 15 años de trasplantes renales en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (CHUA) de acuerdo con la media nacional, «aunque ya eran buenos cuando empezamos en 2002, que lo hacíamos con mucha precaución», señaló el doctor Francisco Llamas, nefrólogo y uno de los más de 30 profesionales que participan en la cirugía de transplante renal que ha ido adquiriendo experiencia en la materia y obteniendo unas cifras y unas ratios por encima incluso de la media nacional para la población sanitaria atendida (por millón de habitantes).
Otro hito importante de este equipo de profesionales se consiguió a finales de 2017 con la puesta en marcha del primer programa de trasplante renal de donante vivo de la comunidad autónoma. Entre los retos futuros precisamente se encuentra la estimulación del trasplante renal con vivo, sobre todo, para poder llegar, como apuntó la doctora Carmina Gómez Roldán, jefa del servicio de Nefrología del CHUA, a los grupos de pacientes con fallo renal menos favorables al trasplante con cadáver.
Ese es el caso de los enfermos renales cuyo grupo sanguíneo es el cero, que es donde se encuentra el grueso mayor de la lista de espera para un trasplante y donde la demora para someterse a esta intervención puede ser de varios años, mientras que en los pacientes con grupos sanguíneos, A, AB y B, la espera media para pasar por el quirófano y recibir un riñón ronda los dos o tres meses.

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