La expedición de licencias de caza cae en casi 7.000

E.R.J.
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El sector admite la bajada en la concesión de permisos cinegéticos, pero afirma que no es tan drástica y la atribuye, en parte, al auge de la tramitación telemática, por un lado, y de la fórmula quinquenal, por otro

La expedición de licencias de caza cae en casi 7.000

Más allá de los renombrados sectores que impulsan la maquinaria de la economía albaceteña se localizan piezas menos conocidas, pero sin las que el resultado final sería muy distinto. El cinegético es uno de ellos. Un respaldo al PIB provincial y una fuente de atracción de visitantes y, con ello, de inversiones a este territorio.
Sin embargo, la caza, al igual que le ha ocurrido a otra tradición anclada en las raíces de esta provincia -y región-, la tauromaquia, no pasan por su mejor momento de popularidad. «Es consecuencia de la falta de conocimiento de lo que son y lo que suponen», defiende el delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, Juan de Dios García Martínez.
Hay otro dato que, a priori, parece reflejar una pérdida de interés por la actividad cinegética: el descenso en el número de licencias concedidas. Sólo en la última década se ha pasado de otorgar algo más de 16.400 permisos de caza en la provincia albacetense a lo largo del año 2008 a las poco más de 9.600 concesiones que se registraron en 2018.
La cifra, manejada por el Ejecutivo castellano-manchego, tiene sus matizaciones, insiste el responsable provincial de la Federación Regional de Caza. Según García Martínez, «los datos hay que tomarlos en cuenta con matices, porque cuando se acerca el inicio de temporada experimentan un importante repunte». 
Otro de los argumentos, quizá más explicativos de ese importante descenso, es  «la comodidad». Y es que «cada vez más los cazadores apuestan por expedir las licencias quinquenales, y así no tienen que renovarlas año a año» y ahí, plantea García Martínez, que es también vicepresidente de la Federación Regional, sí habría un motivo para la bajada de concesiones, «que no es lo mismo que la cifra real de licencias concedidas», aclara.
varios motivos. La tendencia albaceteña no es una excepción. Todas las provincias vieron descender su número de licencias de caza concedidas en el periodo que concentra a los últimos dos lustros, salvo Toledo, donde, por el contrario, el crecimiento ha sido espectacular y se ha pasado de las poco más de 36.000 concesiones otorgadas en el ejercicio 2008 a las más de 62.500 que se dieron el año pasado.
Entre el resto, la más afectada es la vecina conquense, que vio caer el otorgamiento de estos permisos para la actividad cinegética desde los 20.700 a los apenas 8.000 en ese periodo de tiempo. 
El sector plantea que se debe también a que cada vez es mayor el número de las licencias que se tramitan de forma telemática y eso hace que no queden contabilizadas en los datos provinciales. Aunque también se admite que la crisis se ha dejado notar también en este sector y que no han sido pocos los cazadores que han dejado, si no abandonada sí al menos aparcada, esta afición.
desde fuera. La dispersión propiciada por los nuevos modelos de expedición se ha visto respaldada también por la licencia interautonómica que impulsaron otras comunidades autónomas. Un permiso otorgado desde fuera de nuestra comunidad, del que quedó ‘desconectada’ la castellano-manchega (con el consiguiente perjuicio económico de no recibir unos ingresos extra que se podían haber recaudado) y que ha concentrado una parte de las concesiones.
Queda evidenciado en los datos de la Junta de Comunidades, que computa en la categoría de ‘Otras’ las licencias expedidas a través de entidades colaboradoras que se encuentran fuera de Castilla-La Mancha. Aún así, éstas también han experimentado un importante descenso en la última década, ya que las 28.800 que se dieron en 2008 quedaron postergadas a una simbólica cifra por debajo de las 5.000 del pasado 2018.

 

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