El 31% de mujeres discapacitadas sufre violencia machista

T.R
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La Federación Regional Luna celebró unas jornadas para exponer la «invisibilidad» que tiene el colectivo

Elena García, Ana Quintanilla y Dionisia Gómez, durante la celebración de las jornadas. - Foto: José Miguel Esparcia

Organizada por la Federación Regional Luna de Mujeres con Discapacidad, el Centro de Grandes Discapacidades Infanta Leonor acogió ayer las jornadas sobre La invisibilidad de la mujer con discapacidad, que contaron con la participación de Dionisia González, especialista en violencia de género y asesora jurídica del centro de la mujer de Alcaraz; Elena García, psicóloga especialista en Sexología de Asexórate y Ana Quintanilla, presidenta de la Federación Regional Luna.
Dionisia Gómez aseguró que «en base a datos de la Fundación Cermi de Mujeres con Discapacidad, el 31% de las mujeres con discapacidad afirma haber sufrido violencia machista a lo largo de su vida». Además, indicó que el 13% de las más de 1.000 mujeres asesinadas a través de la violencia machista tenía discapacidad, unos datos que se triplican y cuadruplican para este colectivo de mujeres en el caso de violaciones y agresiones sexuales respecto al resto de población femenina.
Gómez destacó que la Ley de Violencia de Género nacional excluye en cierta medida a las mujeres con discapacidad, en el sentido de que no reconoce algunas formas específicas de violencia que sufre este colectivo, como puede ser la violencia por parte de los cuidadores o tutores, por lo que a su juicio «la Ley de Violencia de Género es claramente insuficiente, no sólo para las mujeres con discapacidad, sino también para el resto, porque habla sólo de la violencia por parte de las parejas o exparejas de las víctimas y excluye la violencia ejercida por desconocidos».
La ponente afirmó que «las mujeres con discapacidad sufren una doble o múltiple discriminación, porque a parte de la invisibilidad a las que se ven expuestas, sufren de una serie de estereotipos, como que están infantilizadas, en el caso de las que sufren discapacidad intelectual, se pone en duda su capacidad de mantener relaciones sexuales, decidir sobre su propia salud o sobre el cuidado de sus hijos. Estereotipos que llevan a que el Estado las superproteja, lo que se traduce en esterilizaciones forzosas y procesos de modificación de la capacidad de obrar o abortos coercitivos;situación que lleva a hacerlas más vulnerables, con lo cual algunas autoras dicen que se las mata civilmente, porque pierden muchos derechos».
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