Herederos del juglar serrano

Ana Martínez
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La Cuadrilla del Tío Román en plena actuación callejera. - Foto: Pedro Serrano

Las tradicionales cuadrillas de Nerpio aprovecharon su encuentro anual de febrero, declarado de Interés Turístico Regional, para presentar su segundo disco conjunto, 'Músicas de Taibilla'

"Tengo que morir cantando, porque llorando nací, que las penas de este mundo, no son todas para mí". Desde tiempo inmemorial se canta esta y otras coplillas por las calles de Nerpio y sus 11 pedanías. Música tradicional surgida del pueblo llano que se cantaba y bailaba de forma espontánea, con letras que relataban la vida en los pueblos y aldeas.
Una tradición oral que tuvo sus horas bajas, aunque afortunadamente, gracias a muchos amantes del folclore y el costumbrismo rural se ha logrado recuperar en las últimas décadas, hasta el punto de tener numerosos encuentros en los que poner en valor las seguidillas y jotas de La Mancha.
Uno de estos notarios y conservador de la música tradicional ha sido el Tío Román, un hombre que ya ha alcanzado los 88 años y que perteneció a los míticos Animeros -o aguilanderos, en función de la época- de Nerpio, cuadrillas de músicos que salían a pedir aguilandos en Navidad o a tocar en el baile de las Ánimas. 
Tras jubilarse del canal del Taibilla, el Tío Román decidió utilizar su cochera y su tiempo libre en enseñar a la infancia de Nerpio a tocar la guitarra, la bandurria y a bailar esas jotas, malagueñas y seguidillas que marcaban las mujeres. Nacía así la Cuadrilla del Tío Román, exactamente un 2 de febrero de 1992: «El día de la Virgen tocamos por primera vez». Así lo recuerda con mucha nitidez Pedro Serrano, uno de aquellos niños que hoy, convertido en todo un adulto, sigue vinculado a las cuadrillas y a la música tradicional que surgió del caudal del Taibilla.

 

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