Una obra de altura

I. M.
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Imagen del puente, pero ya arreglado y repleto de personas - Foto: Turismo Yeste

Los dos grandes puentes colgantes de la Confederación, el de los Vizcaínos sobre el Segura y el de Los Pajareles sobre el Tus, vuelven a tener vida gracias a la restauración hecha por el Ayuntamiento a estas estructuras de 1935

Uno de los encantos de la Sierra del Segura son sus puentes colgantes sobre el río Segura y su afluente, el río Tus, dos de los cuales, en concreto, los más largos, ha sido recientemente restaurados por el Ayuntamiento de Yeste gracias al apoyo económico de la Dirección General de Turismo de la Junta de Comunidades, a las ayudas destinadas a paliar los daños producidos por el incendio del año 2017. 
Dichos puentes, no son otros que las pasarelas colgantes de los Vizcaínos y de los Pajareles o Llano de la Torre sobre el Tus.
 Ambos, recuerda José Manuel González, técnico del Grupo de Acción Local de la Sierra del Segura, además de ser un claro ejemplo de la arquitectura industrial de principios del siglo XXI, fueron construidos por Boeticher, uno de los pupilos del ingeniero civil francés, Gustave Eiffel, en 1935, y tienen su origen en el compromiso contraído por la Confederación Hidrográfica del Segura a raíz de la construcción dos años antes del embalse de la Fuensanta y que supuso que más de un camino de la zona quedase anegado por el agua.
Estas obras de ingeniería, estas pasarelas suspendidas constan de un tablero de madera asentado sobre vigas metálicas de celosía para dar rigidez y de una barandilla para evitar caídas, y en los extremos están ancladas a castilletes de cemento. Se construyeron para unir varios caminos rurales, añade González, para facilitar, en definitiva, el paso de personas, animales y caballería entre los términos de Yeste y Molinicos, si hablamos del puente de los Pajareles o Llano de la Torre, y entre Yeste y Letur, si hablamos del de los Vizcaínos. 

 

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