El influjo de Semana Santa

Ana Martínez
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Ante el declive del número de nazarenos, el sector textil dedicado a la celebración religiosa se centra en la confección de trajes para bandas de cornetas y tambores y en las túnicas para costaleros

Pilar Ibáñez heredó el negocio familiar y desde la calle Blasco Ibáñez presta servicio a las cofradías y hermandades que necesitan cualquier tipo de artículo para la Semana Santa. - Foto: José Miguel Esparcia

Lleva casi 50 años realizando todo tipo de confecciones relacionadas con la Semana Santa, primero en la calle San Fulgencio, durante muchos años en Espoz y Mina, y en la última etapa en Blasco Ibáñez. La matriarca de la familia cosió el primer equipo nazareno a César Cabeza, mientras el marido de la modista, Julio Ibáñez, era presidente de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno de Albacete, cargo que ocupó entre 1946 y 1996, año de su fallecimiento.
Desde 1971, Confecciones Ibáñez está especializada en la atención de todos aquellos cofrades que, de una u otra forma, pertenecen a una hermandad o cofradía de Semana Santa. El negocio trabajó durante muchas décadas para las procesiones de Albacete capital, hasta que en el año 2000, Pilar Ibáñez decidió abrir nuevos mercados y aceptar encargos de otras localidades de la provincia, de Castilla-La Mancha, incluso del resto de España. «Hemos trabajado para cofradías de La Rioja, este año hemos hecho un manto adamascado en rojo para la Virgen de la Salud de Calpe y también confeccionamos las túnicas para El Cachorro de Sevilla, encargadas por cofrades que son de allí, pero viven en Albacete», explica Pilar Ibáñez.
Ahora acaba de terminar estandartes que desfilarán en la Semana Santa de Minglanilla, de Cofrentes, de Navas de Jorquera…, señas de identidad de cada una de las cofradías que Pilar Ibáñez confecciona bajo demanda de los clientes, pero siempre desde su punto de vista y su experiencia: «Ellos nos dicen qué es lo que quieren y nosotros les aconsejamos y les diseñamos el bordado y la imagen del estandarte, porque a veces los quieren muy recargados o con demasiadas letras que luegono se leen».

 

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