Más de 100 casas y 60 coches dañados

J.M.
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La alcaldesa anuncia que pedirá ayudas al Gobierno para los damnificados, quienes sufrían ayer el dolor de los destrozos mezclado con la gratitud a los cientos de voluntarios

Un grupo de vecinos limpia el barro con palas - Foto: Ví­ctor Ballesteros

Un niño de apenas seis o siete años arrastra un cepillo por el suelo del sótano familiar. Limpia el barro, muy serio. «Vamos, Pableras», alienta entre risas un allegado. Los segundos de colaboración del pequeño evidencian la transfusión de la tragedia entre todos los vecinos de Borox. A pocos metros, Cristina contenía a duras penas la emoción mientras recordaba cómo la planta baja de la vivienda de sus padres se inundó en un santiamén. Y cómo la voracidad del agua tiró el muro del patio. En esa misma calle Cañas, Arancha aborda a este diario con una frase por delante: «Estoy orgullosísima de la gente joven del pueblo». De esta manera anteponía la fraternidad de todos los borojeños que desfilaron casa por casa para aliviar el drama a la horrible estampa de la casa de su tía, con un coche Mercedes inservible en el garaje.
La alcaldesa, Soledad Delgado, caminaba incansablemente por todo el pueblo. Aterrizada hace dos meses en el cargo, se ha estrenado con una tragedia a la que intenta poner ya remedio. Así, anunció en palabras a este diario que pedirá al Gobierno de España la declaración de zona catastrófica para la percepción de ayudas. A su lado, comprobaba el caos ya maquillado el delegado de la Junta en la provincia, Javier Úbeda. «El Gobierno regional trabajará, junto al resto de administraciones, en apoyo de estos pueblos afectados», afirmaba el político.
El personal del ayuntamiento acompañaba también al representante del Consorcio de Compensación de Seguros para la evaluación de los daños vivienda por vivienda y cifraban en un más de un centenar las dañadas (calle Lepanto, Cañas, Libertad y De la Paz, principalmente) y en 60 los vehículos destrozados, entre ellos un todoterreno de la Policía Local con el morro reventado por la caída de un muro. E hicieron una parada con un aviso al perito: «La calle Cañas ha sufrido los mayores daños». Un puñado de chalés de dos plantas flanquean la calzada, todos castigados el lunes por la tarde por la ‘gota fría’. El agua huracanada que bajaba por la calle Lepanto se desvió por esta perpendicular y quedó taponada por el muro del final. La riada se coló por todos los sótanos y levantó coches del suelo. Y arrastró pertenencias y recuerdos. Y tumbó los bidones de gasoil que perfumaban ayer todavía todo el área. «Estoy harta del olor», gritaba desesperada una vecina.
Enseres sacados de un sótano anegado en la calle Cañas.Enseres sacados de un sótano anegado en la calle Cañas. - Foto: Ví­ctor BallesterosCristina, en cambio, transmitía una mezcla de pesadumbre y desconcierto. «Fue cuestión de minutos. Estaba con mis padres. Mi padre salió a ayudar a la gente en la calle. Y empezó a entrar el agua. Salí a llamarlo, pero no me escuchaba. Llovía de una manera que ni nos escuchábamos a nosotros mismos. Empezamos a abrir las puertas para que se fuera el agua. Pero apareció un río. Nos llevaba la corriente», suelta aún angustiada. Y proseguía: «Fue como una película de miedo, de terror».
Y como las películas de terror el día había amanecido en Borox pletórico de fiesta en honor de San Agustín. Las neveras estaban llenas de comida y bebida para celebrar la primera noche en este pueblo sagreño. Pero la tarde principió con una tormenta que devoró el mapa. Las atracciones de las ferias salieron arrastradas por la calle Piedad Colón hacia ninguna parte. Eloy Yovano llegó a toda prisa a las cuatro de la tarde para ver cómo su medio de vida había quedado destrozado. El gusano, la olla infantil o las máquinas recreativas, como parte del negocio familiar, acabó desbaratado. «La mayoría va a ir a la chatarra», lamentaba antes de lanzar una frase mortificadora: «Es la ruina, a ver qué hacemos para sobrevivir. Quién va a pensar que va a pasar esto en España».
Los banderines de España, la Unión Europea y Castilla-La Mancha y el cartel de ‘Felices fiestas’ recuerdan, no obstante, que Borox está de fiesta. No para Gema, Inma y Arancha. Tres vecinas de una urbanización de Borox que han bajado al pueblo a echar una mano. Con cepillos y cubos, han reemplazado a aquellos vecinos que se durmieron a altas horas de la madrugada. Las tres amigas hacían durante la mañana montones de lodo para la recogida de la grúa. «Daba miedo. Y lo peor: los feriantes. Da mucha pena. Pero la solidaridad se ve en el pueblo en estas ocasiones», reflexionan. Junto a ellas, Protección Civil seguía achicando agua de un sótano. Hasta tres horas duraba el desalojo en las viviendas.
Un vecino marca la altura que alcanzó el agua en el sótano de su vivienda.Un vecino marca la altura que alcanzó el agua en el sótano de su vivienda. - Foto: Ví­ctor BallesterosLos vecinos recuerdan que las lluvias torrenciales acarrean riadas en el pueblo, «que hace forma de uve», pero ninguna parecida a la del lunes. «En mi vida he conocido yo esto», asevera Arancha, quien enumera entre los daños de la casa de su tía una lavadora, una nevera, el depósito del gasoil o el Mercedes. «Todo, todo, todo». Y habla del sentimiento común de los borojeños: «Hubo miedo y desesperación porque no se sabía por dónde empezar». No obstante, los vecinos convocados por la comunión en la tragedia encontraron la manera de aliviar el trago. «¿Te ayudamos en algo, Luis?», decían a uno de los propietarios más afectados.
La alcaldesa hacía hincapié en la emoción de ver a todos los vecinos volcados en el auxilio a los damnificados. «Los jóvenes han dejado sus fiestas y montaron brigadas con palas y con cepillos. Empezaron el lunes a colaborar y siguen hoy -por ayer- Son los que están limpiando el pueblo», indicó Delgado. La Diputación ha informado de que sus trabajadores han limpiado la carretera provincial TO-2437 de Esquivias a Borox, y de Borox a la Cuesta de la Reina, sobre todo en el tramo de la travesía del municipio. Además, los trabajos se han extendido al tramo de Borox a la CM-4001, debido a la acumulación de lodo y piedras en la vía.
Con todo, Delgado compartía el ánimo transmitido por todos los vecinos de mantener los festejos previstos para hoy. Tras la tormenta, Borox busca la calma.

 

El Consorcio de Seguros calcula en un millón los daños en la provincia
El Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Economía entre cuyas funciones destaca la cobertura de riesgos extraordinarios, ha calculado en unos 11 millones de euros los daños causados por las lluvias torrenciales y el granizo que descargaron en la zona centro de España.  En la provincia, la cifra ascendería a un millón con unas 300 reclamaciones.
Aparte de Borox, la alcaldesa de Seseña, Silvia Fernández, calificó el temporal como «un desastre» que ha ocasionado numerosos daños materiales. «Se desbordó el arroyo, lo que ha afectado a muchas viviendas» informó la regidora, quien confirmó que las lluvias han obligado a los servicios de emergencia a realizar achiques en el municipio, en unos trabajos en los que han participado bomberos, protección civil y diferentes agrupaciones «que no daban abasto». Y explicó que hubo cortes de carretera por la caída de árboles, y la CM-4010 quedó bloqueada.