La emigración provincial alcanzó su máximo histórico en 2018

Ana Martínez
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El número de expatriados albacetenses no dejó de aumentar en los últimos 10 años, pese a la recuperación económica, y ya son casi 9.000 los residentes en el extranjero

Imagen de archivo de varios jóvenes en las dársenas de la Estación de Autobuses de Albacete. - Foto: Rubén Serrallé

Pocos, concretamente 22, han sido los municipios de la provincia de Albacete que en los 10 últimos años han logrado retener a sus vecinos en su entorno. Pese a la recuperación económica de la que presume la clase política, la realidad es que la emigración albacetense no ha dejado de crecer en la última década, alcanzado su máximo histórico en 2018, año que se cerró con casi 9.000 residentes en el extranjero, un 36% más que en el año 2009.
Mientras cinco localidades de la provincia arrojan un saldo inamovible, otras 60, incluida la capital, han registrado un éxodo imparable hacia el extranjero, como consecuencia de la falta de oportunidades en esta provincia, un fenómeno global que no solo afecta a Albacete, sino a todas las provincias de Castilla-La Mancha, comunidad que tiene a más de 40.000 nativos repartidos por el mundo, un 43% más que hace 10 años.
Como no puede ser de otra manera, a más población, mayor emigración, más desempleo, menos oportunidades y peor situación para el autoempleo y el emprendimiento. Ante nosotros tenemos la mejor generación formada y un mercado laboral que no cubre sus expectativas y ofrece salarios paupérrimos. De ahí su decisión a buscarse la vida en el extranjero.

 

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