El Defensor da un serio correctivo a La Torrecica

M.O
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El Mecanismo de Prevención de la Tortura alerta de las instalaciones «obsoletas» de la cárcel albacetense

El Defensor da un serio correctivo a La Torrecica - Foto: Rebeca Serna

Más de un 'pero' pone a la situación del centro penitenciario de Albacete el último informe anual del Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura (MNP), el organismo que es parte de la institución del Defensor del Pueblo que se  encarga de supervisar los espacios españoles de privación de libertad. Los técnicos del Mecanismo visitan así a lo largo del año instalaciones de reclusión tales como calabozos policiales, cárceles o centros de menores, entre otros. 
La cárcel de La Torrecica fue uno de los 15 centros penitenciarios que la institución visitó el pasado año en el mes de julio, y es por ello que es uno de los centros que ahora aparece en el informe, aunque no para bien: Para el MNP el centro penitenciario de Albacete es un «ejemplo significativo» de que en España hay prisiones «obsoletas o con muy severas limitaciones estructurales», cárceles donde «es prácticamente imposible cumplir algunos de los principios establecidos en nuestra legislación penitenciaria», explica el informe, que alude también a que  el propio estado de las infraestructuras de prisiones «contribuye a generar tensiones que pueden acabar afectando a la convivencia cotidiana» .
CONVIVENCIA DIFÍCIL. El MNP, al referirse en concreto a la prisión de Albacete, describe sus infraestructuras como «obsoletas», objeto de críticas «tanto por parte del funcionariado como por parte de los propios internos». Y es que se trata de una cárcel que pronto cumplirá los 40 años de vida, como menciona el informe: «Construido en 1981, es un centro que se encuentra desfasado en cuanto a instalaciones, a lo que se une un alto número de población reclusa». No solo el diseño del centro juega en su contra, señala el documento, que dice que la cárcel de Albacete es «un espacio de dificultosa convivencia», y refuerza ese argumento aludiendo a «la ausencia de mecanismos de apertura automática de las puertas de las celdas, la presencia de humedades perennes» y «la subsistencia de una concepción ya superada en el diseño de los centros penitenciarios».

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