«Firmo ascender y seguir en el Albacete»

Juan Carrizo
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Aleix Febas, jugador del Albacete Balompié. - Foto: José Miguel Esparcia

Aleix Febas es ilerdense, tiene 23 años, se formó en la cantera del Real Madrid, es el canalizador del juego ofensivo del Albacete y, cuando marca un gol, lo hace a lo grande

Febas es un pequeño líder con 23 años. Desde fuera se ve un jugador introvertido, pero dentro del campo es el motor del equipo y, en las distancias cortas, demuestra tener las cosas muy claras y una madurez impropia para su edad.
Por fin llegó ese gol en Lugo, lo único que le faltaba a nivel personal.
Muchas veces me preguntaban cuando llegaría ese gol, con paciencia todo llega. La semana anterior ya tuve una buena ocasión, pero llegó contra el Lugo. Contento porque ese día ayudó a conseguir la victoria.
Hay jugadores a los que les gusta más dar goles que marcarlos, ¿es uno de ellos?
A todos nos gusta meter goles, pero juego de mediocentro y también tengo responsabilidades defensivas. El míster me da mucha libertad cuando juego titular. Tenemos gente arriba muy determinante, que son los que más goles llevan. Los demás estamos para aportar nuestro granito de arena, tanto en goles como en otras facetas de juego que al final todos son igual de importantes.
Fue un golazo, y no el primero que marca de ese estilo. Muchos recuerdan una volea de 30 metros que valió para que el Real Madrid juvenil derrota al Nápoles en la UEFA Youth League de 2014.
El otro día ya me lo recordó el preparador físico, que estaba entonces también en el Real Madrid. Meto pocos goles, pero cuando lo hago son golazos. También me pasó en el Zaragoza, que metí dos, pero bastante bonitos.
Jugaba en el Real Madrid Juvenil y allí estaba Luis Miguel Ramis de entrenador, al que luego también lo tuvo en el Castilla tras la marcha de Zidane, no es casualidad pues que este verano recalase en el Albacete aunque el Zaragoza  quería volver a contar con usted.
Ya comenté cuando llegué que gran parte de culpa de que yo esté aquí es de Ramis. Sabía como trabajaba y  lo que exige a los jugadores.
La apuesta era arriesgada, porque salía de un club que había jugado el playoff de ascenso para irse a otro que se había salvado del descenso en la última jornada.
Es cierto que en Zaragoza hubo contactos para que me quedara, pero luego llegó el verano y tampoco nos aclaramos en nada. Llegó la llamada de Ramis, y Mauro habló con mi representante. Valoramos la opción, sabíamos del riesgo porque el Alba se salvó como se salvó y jugaba un tipo de fútbol que a lo mejor no venía bien para mi estilo, pero al saber que el entrenador iba a ser Ramis y viendo el equipo que se estaba montando, eso me animó a venir.

Dice que lo llamo Ramis, ¿qué le dijo, que quería que fuera el cerebro del nuevo Albacete Balompié?
Bueno, eso de ser el cerebro no me lo dijo, Ramis no es un entrenador que regale nada. Hablamos de que yo ya sabía lo que él iba a pedir a los jugadores y que sabía como íbamos a jugar. Es algo que me llamo la atención porque en Segunda, no todos los equipos proponen lo mismo.
¿Qué le llamo la atención cuando llegó al Alba?
Sobre todo la profesionalidad de todo el mundo. La Ciudad Deportiva también está bastante bien. Desde el primer momento se creo una aura de positivismo que creo que ha sido fundamental para estar ahora donde estamos, en esa pelea por arriba que es tan bonita.
Llegó al Real Madrid en 2009, con 13 años. ¿Cómo pasa uno de estar en Lleida a meterse en Valdebebas y separarse de la familia?
Es lo más duro que he hecho en mi vida. Yo tenía 13 años y no quería. Era pequeño, estar sin mi padre y mi madre..., te asustas un poco. Mis padres me medio obligaron porque sabían que era una oportunidad muy grande y aunque sufrían más que yo, tenían claro que era lo mejor para mí. Al final todo salió bien, estoy jugando en el fútbol profesional, que era mi sueño, y tengo que estar agradecido a mis padres que me dieran ese empujón y por todo lo que me han ayudado para estar aquí.
A veces un decisión de este tipo, ir o no ir, es la diferencia para ser profesional o no.
Está claro, pero además tienes que trabajar muchísimo. Yo llegué al Real Madrid infantil y éramos 23. De esos, igual sólo hemos llegado  cuatro al fútbol profesional. Desde fuera todo se ve muy bonito, pero es muy complicado llegar hasta aquí. Son muy pocos los que lo consiguen. Solemos jugarnos todo a una carta y, si sale mal, te quedas un poco tirado.
La exigencia en el Real Madrid sería muy grande.
Es un club con mucha exigencia, sólo vale ganar. Desde los 13 años estás compitiendo por hacerte un sitio con tus compañeros y eso también te hace madurar como persona y como profesional. Es muy difícil llegar arriba, porque hay que pasar muchos escalones y cada año hay una criba. Yo pasé por todas las etapas, aunque me salté una, porque del juvenil de primer año pasé al  de tercer año, que entrenaba Ramis. Al final cada año te daban las notas: tu sigues, tu no sigues; es un poco duro, más a nuestra edad, por eso los futbolistas maduramos pronto.
Su calidad le hizo dar un salto más grande que sus compañeros en esa etapa juvenil.
Así es, tenía que estar en el segundo juvenil y me pasaron al primero y siendo todavía juvenil jugué con el filial C, que está en Tercera. Al final estuve en el Castilla, donde me entrenaron Zidane, Ramis y Solari.
¿Cómo es eso de que te entrene Zidedine Zidane?
Como jugador ya fue un figura y como entrenador ahí están sus números. Pocos pueden decir que han entrenado con Zidane.
¿Cuando fichó por el Albacete pensabas que podía ser así la temporada, era para lo que vino a este club?
Viendo el equipo que se había hecho pensaba que, sabiendo de la dificultad, se podían hacer playoff. Desde el principio estamos ahí arriba y pocos se podían imaginar una temporada más buena, hasta los más optimistas, pero todos tenemos nuestros sueños. Estamos mejor de lo que podíamos pensar, con el objetivo de los 50 puntos logrado y ahora a disfrutar y ver hasta dónde llegamos.
La buena campaña hace que muchos jugadores sean observados por otros clubes. ¿Esto puede influir? ¿Puede desviar la atención?
Creo que debe ser al contrario, porque cualquiera que juega en la elite del fútbol tiene que estar preparado para estos momentos y demostrar que puedes estar ahí. Llega el final de temporada y todos los jugadores y entrenadores tenemos mucho en juego de cara al año que viene y por ello lo más importante es lo que estás haciendo en este momento y debes ponerlo todo, porque es lo que  marcará luego tu futuro.
La confianza que tiene el vestuario en el técnico es total. En su caso es normal, ya lo conocía, pero ¿cómo se ha ganado Ramis al resto?
Ramis es un tío que habla muy bien, que siempre mantiene el mismo tono de voz, muy tranquilo. Sabe motivar al equipo, utilizar las palabras correctas. En los entrenamientos, tanto él como su cuerpo técnico, están encima de todo y de todos, no nos dejan que nos relajemos. Creo que es un gran cuerpo técnico y toda la plantilla lo tiene claro.
El éxito de un entrenador va más allá de los conocimientos que pueda tener, la clave está en que los jugadores crean en él.
Esto es así. Si el mensaje del entrenador no llega, no salen los resultados. Los mensajes que da Ramis nos llegan a todos, nos motivan, nos transmiten positividad y que podemos estar ahí. Estamos todos muy contentos y eso luego queda reflejado en el campo.
Este Albacete tiene muchos nombres propios: las paradas de Tomeu, los goles de Bela, la fuerza de Zozulia, la experiencia de Susaeta, la calidad de Febas, el talento de Eugeni, las asistencias de Tejero... ¿Qué destacaría de sus compañeros?
Está claro que tenemos un gran equipo y no hablo solo de los que podemos destacar ahora mismo o jugamos de titulares, porque los que no lo hacen, cuando tienen que jugar, también rinden a un buen nivel. El míster ahí tiene una labor muy complicada porque tiene una plantilla muy buena, no solo 11 jugadores y eso también es parte del éxito. No hay casi diferencias entre un jugador y otro, así que la papeleta es para el míster.
Hace unas jornadas el técnico le dejó en el banquillo y dijo que a veces un jugador tiene que parar y pensar. Volvió a jugar y estamos viendo  otra vez al mejor Febas.
Ojalá lo hubiera echo antes (risas). Quizás es una casualidad, me sentó y ahora llevo unos partidos muy buenos. Son cosas que el entrenador decide y hay que apechugar con la decisión, con total respeto y confianza en el compañero que entra. También es un chute de motivación para un jugador competitivo para mejorar y demostrar al míster que quieres jugar. En eso estamos, en demostrar que queremos jugar.
Ahí puede estar la diferencia entre un jugador normal y un jugador top, no echarle la culpa al entrenador y pensar que si se le quedado fuera es porque tiene que mejorar.
La primera reacción de todo el mundo es: ¡hostias, este cabrón me ha sentado!, pero a los dos minutos ya estás pensando que tienes que demostrarle al entrenador, y a todo el mundo, que quieres jugar, que puedes jugar. Así es en todos los deportistas, si quieres ser profesional debes ser ambicioso y competitivo.
Es el jugador que más faltas recibe y eso dice dos cosas, que no es fácil quitarle el balón y que es el eje por el que circula el juego del Albacete.
El año pasado en Zaragoza, cuando tuve más protagonismo en el equipo, ya estaba en esos datos. Recibo muchos balones y los rivales ya saben de mi juego de conducción, por eso quizás tienen órdenes de no dejarme pasar, de hacerme falta. Tampoco me fijo mucho en esos datos y solo procuro hacer lo mejor para el equipo y mejorar día a día.
¿Cómo se lleva esa responsabilidad de llevar el peso del equipo en el centro del campo con 23 años?
Siempre me ha gustado jugar en el medio campo. A veces me dicen que porque no juego más adelante. A mi lo que me gusta es tener libertad de movimientos, aparecer por donde yo crea que es más oportuno para el equipo. El míster me da libertad de movimientos y estoy contento.
El equipo vuelve a estar enchufado con dos victorias consecutivas y un empate, ¿el ascenso directo es posible?
Nuestro objetivo ahora mismo es acabar entre los seis primeros. Si en unas cuantas jornadas ya hemos logrado ese objetivo ya pensaremos en el ascenso directo, hay que ir paso a paso. Creo que tanto el míster como nosotros nos hemos marcado ese objetivo, los seis primeros.
¿Se ve jugando con el Albacete en Primera? ¿Existe esa posibilidad?
Lo firmo, ascender y estar aquí el año que viene. Pero yo no dependo solo de este club, también dependo del Real Madrid. Ojalá pueda ascender con el Albacete y seguir aquí otra temporada más porque estoy muy contento.