Kyrgios firma su 'mejor' show en Roma

SPC
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Kyrgios firma su 'mejor' show en Roma - Foto: ETTORE FERRARI

El australiano protagoniza una de las actuaciones más polémicas del circuito de 2019, mostrando ante Medvedev una actitud provocadora y de superioridad

Ya avisó Nadal en febrero de que Nick Kyrgios no era un adversario cómodo, que hacía "cosas extrañas" para despistar al contrario y que incluso "le falta el respeto al público y al rival". Pero quizás su comportamiento frente a Medvedev en el Masters de Roma sea un punto y aparte en las actuaciones que se han visto en el mundo del tenis.

Bien es sabido que a Kyrgios le gusta crear polémica y que se hable de él, para bien o para mal. Alterna saques de cuchara con pelotazos fuera de la grada y golpes suaves entre las piernas con giros con los que termina dando la espalda al rival; todo ello, en torno a un buen estilo y técnica que le ha valido para ganar a Nadal en Acapulco y superar ahora al ruso con un 6-3, 3-6 y 6-3.

Pero sus actuaciones no hacen tanta gracia como podía hacerlas en su día las de McEnroe, como así se lo demostraron los abucheos del público romano, si bien hubo un par de aplausos, y una incredulidad máxima por parte de Medvedev. Porque tenistas maleducados ha habido siempre, y los habrá, pero en un ránking ATP coronado por Djokovic (si bien el serbio se ha vuelto más comedido en sus funciones y sus imitaciones), Nadal y Federer, sorprende ver los desplantes de Kyrgios. O al menos, tantos desplantes. Quizás a McEnroe se le admitía porque era una leyenda. Nick, de 24 años, no ha pasado de los cuartos de final de un Grand Slam.

El tenis no es un deporte de gritos, salvo el de los tenistas, ni gestos soeces. El tenis es una disciplina sofisticada y cosmopolita, en la que no cabe el mal gusto. Por eso choca no ver al juez de silla pedir a Kyrgios más respeto tanto a su rival como al público, no ver a la máxima autoridad decir un warning para que el australiano cese con esa actitud de que todo le da igual y poner fin a una de las actuaciones más surrealistas que se han vivido en los últimos años en una pista.