Marcado acento penitencial

V.M.
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El presidente de la Cofradía, Francisco Monteagudo, junto a la imagen del Santísimo Cristo del Consuelo. - Foto: Rubén Serrallé

La Cofradía del Silencio y Santo Vía Crucis participa desde mediados del siglo XX en la Procesión del Silencio en Jueves Santo, una de las más emotivas y respetuosas del ciclo pasional albacetense

La Cofradía del Silencio y Santo Vía Crucis, de marcado carácter penitencial, fue creada en  enero de 1951 «por un grupo de ilustres albacetenses en donde figuran apellidos tan conocidos en Albacete como los Gotor, Alcolea, Bello o Matarredona», desvela Francisco Monteagudo Cifuentes, que la preside desde hace 16 años (su primer presidente fue Vicente Santamaría Merlo).
La idea surgió a raíz de una exposición de cultura y arte religioso que acogió el Casino Primitivo, donde se incluía la imagen del Santísimo Cristo del Consuelo, obra del imaginero murciano Antonio Garrigós Giner, proponiéndole al escultor la idea de elaborar la imagen titular a través de su propio hijo, que era por entonces sacerdote en la parroquia de la Purísima Concepción.
Pocos años después de su fundación llegó a tener hasta 600 cofrades, aunque a día de hoy rondan los 300, una tendencia a la baja que está experimentando la mayor parte de las cofradías, precisaba Monteagudo, al tiempo que precisaba que desde su constitución la Cofradía no ha dejado de desfilar en Semana Santa, desafiando incluso las condiciones meteorológicas adversas, algo vinculado especialmente a su voluntad penitente y de sacrificio.
«Somos penitentes -añade- y desfilamos con una túnica color morado con una cuerda a modo de  cíngulo y una cruz de madera (de entre ocho y 25 kilogramos), lo que simboliza la austeridad y sobriedad de nuestra Cofradía, incluso algunos fieles nos acompañan caminando descalzos y arrastrando pesadas cadenas, por ejemplo hay un hombre que salvó la vida en un accidente de motocicleta y lleva saliendo con nosotros cada Jueves Santo desde hace 35 años».
La Procesión del Silencio transcurre con las luces apagadas en todo el itinerario, lo que le aporta cierto misticismo, profundo respeto y un ambiente sobrecogedor, en el que sólo se escucha el sonido de ronco timbal, el deslizar de las cadenas que portan sus penitentes y por el golpe cadencioso procedente de las horquillas de los costaleros. 
La imagen titular, el Santísimo Cristo del Consuelo, realizada por el ya mencionado Antonio Garrigós, tiene unas características similares a otra talla existente en Murcia y es una gran expresividad. El paso, ya montado con el trono, supera los 800 kilos de peso y es portado por 24 costaleros en hombros sobre ocho varales en «una de las procesiones más emotivas de la Semana Santa albacetense, como es la del Silencio, algo que se transmite a todo el mundo que acude a contemplarla, no en vano es la más seguida; por ejemplo el anterior obispo de la Diócesis, Ciriaco Benavente, solía comentar que esta procesión es la más respetuosa de las que se celebran en Albacete», destaca.

«También salimos durante el Vía Crucis de la mañana del Viernes Santo -desvela el presidente de la Cofradía-, cubriendo el mismo itinerario que en Jueves Santo: salimos desde la iglesia de la Purísima y bajamos hacia el Parque Abelardo Sánchez,  para continuar por las calles Tesifonte Gallego y Marqués de Molins hasta la Plaza del Altozano, desde donde regresamos al templo parroquial por la calle San Agustín».

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