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Castilla-La Mancha se recupera notablemente de la Covid-19

Javier D. Bazaga
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El informe sobre la 'Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España' de la Fundación Foessa revela que la región evoluciona mejor que otras comunidades autónomas. La exclusión social sigue siendo la asignatura pendiente

Castilla-La Mancha se recupera notablemente de la Covid-19 - Foto: Ingrid Fernández

La pandemia ha tenido costes muy importantes en vidas humanas. De eso no hay duda. Pero el freno que supusieron las medidas para contenerla como el confinamiento, provocó una crisis mundial, con caídas sin precedentes de los principales indicadores de producción, y que colocó en una situación de riesgo a muchas personas. Con esta reflexión arranca el informe de la Fundación para el Fomento de estudios sociales y de sociología aplicada (Foessa), 'Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España', que refleja la evolución de las comunidades autónomas ante determinados parámetros, y que sitúan a Castilla-La Mancha como una de las que mejor se está recuperando de esta crisis.

Un ejemplo de ello lo tenemos en el empleo. La evolución de la ocupación varió desde 2019, antes de la llegada de la pandemia, cuando nos encontrábamos en 824.000 ocupados, y pasamos en 2020 a 798.000, perdiendo un 3,2%. Sin embargo, ya en 2021, se han recuperado esas cifras e incluso superado, alcanzando los 840.000 ocupados, un 5,3% más que en 2020. Sin duda un buen síntoma de esa recuperación que apunta a los 872.000 ocupados que se registraban en el año 2007, justo antes de la otra gran crisis mundial contemporánea.

De hecho, a principios del mes de enero, la propia consejera de Economía, Empresas y Empleo del Gobierno de Castilla-La Mancha, Patricia Franco, informaba de que había 4.000 personas empleadas más que hace un mes, 31.000 empleados más que hace un año y 44.000 afiliados más desde que irrumpió la Covid. «Esto demuestra que la pérdida de la situación de empleo de las personas es capaz de apuntalar el crecimiento de empleo» ya que la región «lleva una década con descensos en el desempleo excepto en la época del Covid», dijo entonces.

Castilla-La Mancha se recupera notablemente de la Covid-19Castilla-La Mancha se recupera notablemente de la Covid-19De este modo, el informe de Foessa indica que la recuperación del empleo está siendo todavía lenta en los archipiélagos y en las zonas turísticas, y presenta un dinamismo mucho mayor en las regiones del sur de España con un sector agroalimentario fuerte, como Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura o Murcia.

FALTA DE INGRESOS. El estudio también hace un análisis del efecto de la pandemia sobre la vulnerabilidad económica y la falta de ingresos, con un aumento de los hogares españoles en esta situación. El informe muestra que Canarias es sin duda la comunidad con un mayor aumento en los hogares sin ingresos (2,06 puntos, hasta alcanzar el 6,5% de los hogares). Baleares presenta un crecimiento significativamente menor de los hogares sin ingresos y, aunque el aumento de estos es de los mayores de entre las comunidades autónomas sin embargo, partiendo de una mejor situación en 2019, acaba posicionándose en una situación intermedia en 2020, con un 3,8% de hogares sin ingresos.

Castilla-La Mancha, Andalucía o Extremadura son precisamente el caso contrario, que partían de una peor situación en términos de desempleo y desempleo total familiar, pero presentan una evolución menos mala (mejor que la media del Estado) en esas dos variables y, unida al efecto compensador de los subsidios por desempleo, especialmente presentes en las dos primeras, las situaciones de hogares sin ingresos crecen muy escasamente, siendo en nuestra región de un 2,88%.

En cuanto al riesgo de pobreza, la evolución en la región también ha sido positiva. Se encontraba en el año 2018 en el 31,7% de la población, y se ha reducido hasta el 24,3%, siendo conscientes de que el dato aún es muy elevado.

Otro apartado es la privación material de los hogares. Los menores niveles de privación se encuentran en Aragón, La Rioja y Castilla-La Mancha. Respecto a la evolución provocada por la Covid-19, destaca que el incremento de la privación de elementos básicos se produjo en todas las regiones, salvo en Castilla-La Mancha y Aragón, siendo las regiones más afectadas Canarias, Comunidad Valenciana y Baleares, con datos extraídos de la Encuesta de Calidad de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En el caso de las personas con falta de una fuente de energía habitual, Castilla-La Mancha ha reducido el porcentaje de estas personas del 1,2% en 2019 al 0,5% en 2020.

A MEJORAR. En el lado negativo, encontramos el inevitable proceso de exclusión social que ha generado esta crisis. En este caso también existe una gran variabilidad territorial, con tasas de exclusión que oscilan entre el 15,9% en Asturias y el 29,1% en Cataluña, con una tasa del 23,4% para el conjunto de España, y justo el porcentaje que presenta Castilla-La Mancha, es decir, en la media nacional del 23,4% en cuanto a la exclusión moderada y severa (ver cuadro).

El informe de la Fundación Foessa admite que, a diferencia de la crisis previa, la respuesta de las políticas públicas ante el crecimiento de las necesidades sociales ha sido más intensa y de naturaleza más protectora en el caso de esta pandemia. Pero, al tiempo, la pandemia ha supuesto «la necesidad de repensar los contextos en los que la exclusión se mantiene y reproduce, dada la magnitud de los cambios sociales que se han producido en tan poco tiempo». Castilla-La Mancha se recupera, y el país también, pero se hace necesario comprender la exclusión social en este nuevo marco y las acciones necesarias para combatirla.