El botellón desespera a los vecinos de la zona de Santa Ana

A.G/Redacción
-

Habitantes del barrio aseguran que tienen problemas para descansar los fines de semana por la masiva presencia de jóvenes, lo que motivó un aumento de la suciedad y actos vandálicos

Botellas y bolsas por el suelo, junto a uno de los muros de la rotonda del barrio de Santa Ana.

Vecinos de Caudete, con viviendas en el entorno de la ermita y el parque de Santa Ana, se pusieron en contacto con La Tribuna para criticar las molestias que aseguran que les está ocasionando la proliferación de botellones en esa zona alta del municipio.
Según su relato, esas reuniones de jóvenes para consumir bebidas alcohólicas habían sido habituales desde hace años en los espacios arbolados del barrio, pero han proliferado en los últimos meses con una mayor participación de personas, que ahora se trasladan también a las calles aledañas y motivan el aumento de la preocupación para los vecinos. 
De acuerdo a los escritos recibidos, los propietarios de las casas más cercanas tienen auténticos problemas para conciliar el sueño en las noches del fin de semana, debido al nivel de ruido. Incluso señalan que algunos de los asistentes hacen uso de altavoces, en los que reproducen música a alto volumen.
La acumulación de suciedad que encuentran en las calles es otra de las quejas de esos ciudadanos, que aseguran que pasan buena parte de las mañanas de sábados y domingos recogiendo vasos y botellas que quedaron en el suelo, entre otros objetos, así como limpiando de orines sus puertas y fachadas. 
 Por otra parte, siempre según la misma versión, el incremento de jóvenes participantes ha acarreado que se cometan actos vandálicos,  como el vuelco de contenedores (con los residuos incluidos) o daños en árboles y mobiliario urbano.Los vecinos se encuentran principalmente preocupados por los coches que circulan a alta velocidad de madrugada, de los que aseguran que han llegado a subirse a las aceras o atropellar animales.
Ante esos problemas, habitantes del barrio explican que se inició una campaña de recogida de firmas, que tuvo escaso éxito. Aseguran que la reticencia a rubricarla obedecía al miedo que tienen los vecinos a sufrir represalias por ello.

(Más información en edición impresa)