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Ureña encuentra agua en el desierto

P.J.G.
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El diestro de Lorca arrancó una oreja a cada uno de sus amigos y logró la puerta grande en una tarde con un mal encierro de Juan Pedro Domecq

Media verónica de Ureña. - Foto: Rubén Serrallé

La tarde de expectación, con el cartel con más tirón, con la presencia de Morante de la Puebla, paco Ureña y Juan Ortega, se topó con los toros de Juan Pedro Domecq, blandos, sin clase ni entrega, salvo el segundo, el mejor del encierro. No terminó el festejo en decepción porque el diestro de Lorca, en emotiva tarde, con Dámaso González en el recuerdo, puso todo de su parte para arrancar una oreja a cada uno de sus enemigos y abrir la puerta grande, que sí saboreó porque el diestro salió en hombros.

Morante, que dejó algún pasaje de su torería, y Juan Ortega, que se presentaba en el coso albacetense y también apuntó algo de su buen torero, se fueron de vacío en una tarde en la que la plaza casi se llenó sobre el aforo permitido.