«A mí, lo que me fascina es el teatro»

A.D
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Lola Herrera en una escena de la obra. - Foto: Daniel Dicenta

Lola Herrera regresa hoy al Teatro Circo, a las 21 horas, con una de sus obras más significativas, Cinco hora con Mario, adaptación de la novela de Miguel Delibes, de la mano de Josefina Molina

Por qué decidió volver con esta obra?
Normalmente, no sé si en la vida de los demás, pero en la mía, casi siempre las cosas son por casualidad, se encadenan. Había decidido en 2005 no hacer esta obra más. Cuando se hizo el 50 aniversario de la edición de la novela, pensamos en algo, porque Miguel fue muy importante en nuestras vidas, nos  pidieron algo y se pensó en unas funciones de Cinco horas con Mario en Madrid, en el Reina Victoria, ocho semanas. Tuve que parar porque estaba ensayando La velocidad del otoño, era un alto en el camino para hacer ese homenaje a Miguel Delibes.
Ante la respuesta del público, hubo que prorrogar, esa avalancha trajo cantidad de programadores, estrené La velocidad del otoño, y retomé este año en abril Cinco horas con Mario y nunca, jamás, pensé que el personaje de Carmen me podía dar una satisfacción tan grande a estas alturas de mi vida. Estoy disfrutando de la obra, de otra manera, como no había disfrutado nunca. 
¿Puede replantearse que no sea la gira de despedida con este personaje?
Eso nunca lo he dicho. No se sabe quién lo ha puesto, es precisar algo que no hace falta. Estoy ahí, no hago cábalas de qué va a pasar en el futuro. 
¿Uno de los papeles más importantes de su carrera?
Ha habido muchos. Para llegar a esta Carmen Sotillo tuve que hacer muchos trabajos  para estar preparada. Carmen Sotillo ha sido un hito en mi carrera y creo que es muy especial, dentro de las actrices, porque qué actrices han estado cogiendo y dejando un personaje a lo largo de 30 años, no conozco a ninguna. 
Este personaje ha traído todo eso, es muy especial, es un texto que ha levantado acta de una etapa de nuestra vida, de este país y el señor Delibes lo hizo muy bien. 
¿Asuntos eternos?
Se habla de lo de siempre, de las cosas más importantes del ser humano, que nos mueven, que nos amargan la existencia, dolor, soledad, infidelidad, incomprensión. 
Este texto, Cinco horas con Mario, es un clásico total. Lo mismo que se hace una tragedia griega, se hace un texto de anteayer, una parte de nuestra historia. Para las mujeres, desde entonces acá, han cambiado las cosas, faltan muchas más, pero las Carmenes Sotillo de ahora, que siguen existiendo, no piden un  600, afortunadamente han saltado la tapia y ha mejorado su situación socialmente y afectivamente; sin embargo, otras se han quedado ahí atadas a otras cosas. Creo que es un personaje muy reconocible en toda su dimensión, por eso la gente lo pasa bien.    
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