Maestranza empleó unas 90.000 horas en mantener apagafuegos

Josechu Guillamón
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Todos los aviones contraincendios españoles, que cuentan este año con un geolocalizador, son revisados en la ciudad

Un profesional de Maestranza trabaja en la revisión de los apagafuegos. - Foto: Rubén Serrallé

La llegada de las altas temperaturas provoca que el riesgo de sufrir incendios se multiplique. Una de las mejores armas con las que cuenta el Estado español para combatir este problema, que se presenta cada verano, son los aviones apagafuegos del Ejército del Aire.
En total, en la actualidad, las Fuerzas Armadas españolas cuentan con 18 aparatos apagafuegos y todos ellos realizan su mantenimiento en la Maestranza Aérea de Albacete, que sólo el año pasado destinó unas 90.000 horas de trabajo para poner a punto estos aparatos, lo que supone en torno al 30% del trabajo que se realiza cada año en estas instalaciones militares. 
Actualmente, de forma directa, hay 32 personas que se dedican a la reparación y mantenimiento de estos aparatos, que durante el año pasado hicieron 53.500 horas de trabajo. Por otra parte, al avión cuando entra a revisión se le desmontan muchos componentes y equipos y se mandan a los talleres auxiliares, donde se revisan cosas como pueden ser los equipos de aire acondicionado, las llantas o los actuadores.
El año pasado, los talleres auxiliares hicieron unas 37.500 horas de trabajo de órdenes de trabajo dedicadas a los aviones apagafuegos,  lo que equivaldría a que unas 21 personas se dedicaran de forma indirecta y exclusiva al mantenimiento de estos aparatos. Con lo que podemos decir que 32 personas se dedican de forma directa al cuidado del avión y otras 21 a los componentes del mismo. 
Esto se traduce en que 53 personas se dedicaron en exclusiva al mantenimiento de los apagafuegos en 2018 y realizaron unas 90.000 horas de trabajo.
Esto supone que aproximadamente la Maestranza emplea el 30% de su trabajo a los apagafuegos.
La revisión general de un avión, de media, suele durar entre 12 y 15 meses, aunque depende del modelo de avión y de su antigüedad, esto supondría que los apagafuegos tendrían que estar mucho tiempo parados, por ello con estos aparatos no se hace la revisión de una sola vez, como explica el coronel jefe de la Maestranza Aérea, Fernando Javier Álvarez Sintes. «Ahora se hace de forma que la revisión más larga de estos aparatos dura nueve meses, que es justamente el tiempo que hay desde el final de una campaña de incendios y el inicio de la siguiente».
Al dividir de esta forma las revisiones, lo que se hace es escalonar la entrada de aparatos, de forma que normalmente el número de aviones que tenemos a la vez en Maestranza es de unos cinco. «En verano lo que se hace son revisiones más pequeñas, aunque puede haber algún avión que si que está en la revisión grande, pero como mucho uno de ellos. Normalmente, en la época de campaña, de los 18 aviones que tiene la flota, aquí como mucho debe haber dos aviones en revisión y uno por avería».
Al año, de forma programada, suelen venir a Maestranza Aérea unos 13 aviones de este tipo para su revisión. 
Las averías más habituales a las que se enfrentan este tipo de aparatos, son las del aire acondicionado y también del tren de aterrizaje, aunque el problema más característico de los aviones apagafuegos es la corrosión, como explica la teniente Cristina Romero Domínguez. «En el periodo de revisión, la corrosión es el factor más importante al que nos enfrentamos a nivel estructural, ya que estos aviones trabajan en el medio acuático y además muchos de ellos con agua salada. Después de tomar agua salada hay un protocolo para quitar la salinidad, pero la sal actúa y siempre queda algo. Ésta quizá es la principal peculiaridad de estos aviones».

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