El 'viaje' de 'Mamá África'

T.R
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Conchi Tomás Tomás lleva 16 años involucrada en labores de voluntariado, primero en el Asilo de Ancianos de San Antón, después en la Institución del Sagrado Corazón, en la Fundación Recover y Frater y, ahora, en Cáritas Diocesana

Conchi Tomás, junto a las dos últimas burkinaleses operadas del corazón en Hospital QuirónSalud. - Foto: José Miguel Esparcia

Conchi Tomás Tomás, más conocida como Mamá África, es por excelencia una voluntaria de los pies a la cabeza. Conocer su testimonio fue la mejor manera de conmemorar ayer el Día Internacional del Voluntariado. Su viaje por el mundo de las ONG y de los más necesitados comenzó en el año 2003 tras fallecer su madre. El vacío que sintió entonces tras quedarse «huérfana» de los cuidados que en los últimos años le prestaba a su madre y el encontrarse en aquéllos días con una amiga que colaboraba como voluntaria en el Asilo, le hizo dar el primer paso en el fascinante viaje de ser voluntaria. 
Su voluntariado en el Asilo se inició bañando y dando de cenar a algunas ancianas sin familiares en los que apoyarse. Cuando vio que allí tenían más manos para ayudar, Mamá África se marchó a colaborar con los residentes de la Institución del Sagrado Corazón (Cotolengo), lugar donde encontró otro barco en el que enrolarse, el de la Fundación Recover, una institución benéfica que se ocupa de traer a personas del continente africano al Hospital QuirónSalud para ser intervenidos de patologías cardíacas y donde Conchi Tomás además de hacer de traductora (como profesora de Inglés y Francés jubilada que es) también realiza una gran labor de acompañamiento de los jóvenes burkineses que llegan a la ciudad para pasar por el quirófano, y después se recuperan del proceso postquirúrgico en el Cotolengo. Pero por si esto era poco para Mamá África, y eso que nunca pensó en hacer tareas de voluntariado,  en la Institución Sagrado Corazón se subió a otro tren, el de la Fraternidad de Personas con Discapacidad (Frater), donde junto a otros voluntarios «somos las manos de algunas personas con discapacidad, a las que ayudamos a salir y asistir a reuniones para que puedan tener una vida lo más activa posible.
Además, Conchi Tomás da clases de español a población inmigrante de habla inglesa y francesa, y recientemente acaba de incorporarse al voluntariado de Cáritas Diocesana, donde participa en el programa de migraciones.
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