La carretera se cobró ya 10 víctimas

T.R
-
Imagen de archivo de un accidente de tráfico en el que estaba involucrado un camión. - Foto: Patricia González

Durante el primer semestre de 2019 los accidentes de circulación registraron dos fallecidos más que en todo el año pasado, cuando hubo ocho muertos, pero lejos de los 97 contabilizados en el fatídico 1993

El número de víctimas mortales en  accidentes de circulación en la provincia de Albacete, tanto en vías interurbanas como urbanas, ha pasado de situarse en el centenar en pasadas décadas, lo que constituía una gran lacra difícil de erradicar, a ocho fallecidos el pasado año 2018. Afortunadamente, desde 1993 hasta ahora la cifra no ha parado de descender, con algunos altibajos de ejercicios en los que ha crecido el número de siniestros mortales y, con ello, el de víctimas y heridos graves.
De hecho, según las estadísticas facilitadas por la Dirección General de Tráfico, fue en 1993 cuando la cifra de fallecidos por accidente de tráfico alcanzaron su máximo con 97 muertos. En los siguientes años hubo variaciones con altibajos en las cifras, siendo a partir del año 2010  cuando los datos muestran un descenso considerable con 28 fallecidos;en 2011 hubo 26 víctimas mortales;28 en 2012; 19 en 2013; 23 en 2014;22 en 2015; 24 en 2016; 16 en 2017 y ocho, la cifra más baja, en 2018.
Este año la tendencia ha cambiado, y desgraciadamente las carreteras ya se han cobrado la vida en el primer semestre del año de 10 personas, nueve de ellos en vías interurbanas y uno en urbana. Se trata por tanto  de un año negro en las carreteras albacetenses. Asimismo, desde el 1 de enero al 30 de junio los 752 accidentes de circulación registrados en la provincia de Albacete han dejado 59 heridos graves y 355 leves.
Además, a estos datos hay que añadir los de los accidentes sin víctimas que afortunadamente sólo han dejado daños materiales. Son 152 los que se han producido en el primer semestre del año, 78 de ellos interurbanos y 74 urbano.

Sin duda, en esta evolución positiva en cuanto a la reducción de la mortalidad se refiere ha influido notablemente la mejora de las infraestructuras acometida por parte de las administraciones públicas competentes, con la conversión en autovías de muchas vías convencionales. También la prevención con el incremento de agentes destinados a vigilar y controlar las vías  interurbanas y urbanas y con ello la intensificación de campañas de sensibilización y concienciación de los conductores de los principales factores de riesgo que influyen en la conducción.
(Más información en edición impresa).