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Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


Iglesias vs. el sistema

11/05/2021

Inmersos en la nueva y particular libertad de Ayuso, asistimos a la entrega -en bandeja de plata- de la cabeza de Pablo Iglesias a todos esos que tantas veces la habían exigido. Huelga ahondar en los muchos motivos por los que al político podemita se le había acabado el tiempo, los apoyos y la fuerza, en una España pandémica, en la que muchos siguen teniendo que elegir entre abrir el bar o salvarle la vida al abuelo. Tampoco vamos a hacer sangre en sus más terribles errores, con la compra del casoplón de Galapagar como más visible ejemplo. Seguramente lo más importante a la hora de analizar qué es lo que ha pasado con el exvicepresidente para que haya despertado así de su asalto a los cielos -para muchos, irracional y hasta anejo a lo monstruoso- es sumergirnos en la mastodóntica ola de ponzoña que, finalmente, ha conseguido barrerlo del mapa. Y es que la salvaje campaña de desprestigio político, perfectamente sinergiada con miles de organizados y crueles ataques personales -contra él y su familia- han superado, y de largo, lo democrático. Llegados a este punto algunos me dirán que ha tenido lo que se merecía: que los escraches los inventó él y que las pintadas ofensivas duelen más cuando te las hacen en la puerta de tu propia casa. De acuerdo con ello. Pero no parece haber proporción entre lo sembrado y lo recogido. Algo habrá hecho muy mal para que la mitad de los españoles lo odien. Y a muerte. Hacía mucho tiempo que no se había escuchado a la derecha, sobre todo desde el córner ultra, hablar de alguien con tanto desprecio. Pusieron a La Rata -como así lo bautizaron- en el centro de sus peores rencores. Y de ahí pasó a la diana de aquellas cuatro balas que colmaron un vaso rebosante de inquina. La salida de Iglesias de la política supone el triunfo aplastante de ese sistema al que tanto criticó y del que llegó a ser parte en una especie de abducción tan bizarra como inaudita. Él creyó luchar por una España más justa, progresista e igualitaria. Pero al IBEX 35 no se le tontea, camarada. Y no sirve ponerse de perfil cuando los que de verdad mandan vienen a cortarte la coleta. Muchos disfrutarán pensando en que ha sido Ayuso la que se lo ha terminado de llevar por delante. Para nada. Han sido ellos. Los mismos que destrozarán sin piedad a Lady Madrid si les vacila. Esto es un aviso para todos. Ahora, ya fuera de la política, a Iglesias hay que desearle lo mejor. Pero sin vuelta atrás. Entonces ya no habrá espantada que le valga, si es que quiere seguir respirando.