Surtidor accesible, pero sin atención presencial garantizada

J.A.J
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Las gasolineras sin personal deberán contar con un surtidor de fácil manejo desde una silla de ruedas y un dispositivo de contacto para recibir instrucciones en caso de problemas. Así lo recoge el nuevo decreto regional de atención en gasolineras.

Surtidor accesible, pero sin atención presencial garantizada - Foto: Isabel García

El Gobierno regional ha validado la existencia de gasolineras desatendidas con la promulgación de su nuevo decreto de derechos de los consumidores en estaciones de suministro de combustible para vehículos. Ante las quejas de colectivos de discapacitados y sindicatos por la proliferación de estas gasolineras sin personal, el Ejecutivo ha buscado un equilibrio al establecer que deben contar con un surtidor accesible para su manejo desde una silla de ruedas y dispositivos de comunicación para solucionar a distancia problemas en el repostaje. Sin embargo, deja claro que la asistencia que se preste a los usuarios con movilidad reducida será «no necesariamente presencial».
Así se han zanjado años de discusiones y borradores sobre este decreto, elaborado finalmente desde la Consejería de Desarrollo Sostenible que dirige José Luis Escudero. La patronal de las gasolineras desatendidas invocó, frente a las quejas sindicales y de discapacitados, sus derechos a operar conforme a la libertad de mercado. En esta postura logró el apoyo, entre otros, de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC).
El decreto establece en el punto 2 de su artículo 4 que las estaciones de suministros de carburante  «líquidos o gaseosos o de cualquier otro tipo de energía» cumplirán «los requisitos y condiciones que establece la normativa de accesibilidad universal». El punto 3 detalla  más este cumplimiento al prever que las gasolineras desatendidas y las de régimen de autoservicio (dotadas con un personal mínimo en su oficina y que no despacha a pie de surtidor) cuenten con «al menos un surtidor adaptado para personas con discapacidad».
La condiciones que deben requerir estos surtidores adaptados a problemáticas como el autoservicio desde una silla de ruedas es que  todas las mangueras de uno de sus laterales estarán situadas a una altura de entre 80 y 90 centímetros. Su funcionamiento deberá ser automático y las instrucciones de uso, cifras de contadores de volumen y de indicadores de precio estarán a una altura de entre 100 y 140 centímetros. También tipografía, tamaño, inclinación y contraste de colar de estos surtidores especiales deberá respetar los criterios de señalización accesible.
El  área  libre  delante  de  estos surtidores, además,  será al menos de un metro y medio cuadrado. Los pulsadores de estos surtidores estarán situados a una altura de entre 90 y 120 centímetros.
Por último, la isleta sobre la que descansen estos surtidores, dispensadores, sistemas de pago, control, comunicación o emergencia no presentará bordillos que limiten el acceso a dichos elementos. Además, estará iluminada con más intensidad que el resto de la estación de servicio en una proporción mayor a 1,5 veces y no inferior a 100 lux.
Si el surtidor cuenta con un módulo de voz, el nivel sonoro de sus mensajes será adecuado para personas con hipoacusia y se corresponderá con la información que también se esté aportando visualmente.
Ya en el punto 4 del artículo 4 del decreto se prevé que, durante el tiempo en que la instalación funcione sin personal, «deberá garantizarse la asistencia a distancia» del consumidor para el repostaje y su pago. Y se añade que «cuando la asistencia a distancia resulte ineficaz» se deberá ofrecer al consumidor afectado «en el más breve plazo posible una solución alternativa personalizada». Pero se acota que será una alternativa  «no necesariamente presencial». Esta última expresión apareció y desapareció como un Guadiana en los diferentes borradores que tuvo el decreto. Su consolidación en la norma finalmente aprobada supone permitir el funcionamiento de las gasolineras sin personal aunque algún discapacitado reposte en ellas.