José Juan Morcillo

José Juan Morcillo


‘Persianas’

30/06/2021

En los tiempos actuales, en los que las relaciones sociales corren el riesgo de perecer en el fango de la deshumanización, la publicación de un libro de memorias en el que se rescatan del lecho de hace cuatro décadas, con una delicadeza de arqueólogo, las trazas que determinaban nuestro día a día es siempre una buena noticia. Y es extraordinaria si está escrita con una técnica depurada en el taller de las mejores plumas de la literatura española y con una minuciosidad de orfebre del idioma sin llegar en ningún momento a la ornamentación innecesaria.
Persianas, finalista del Premio Azorín en 2017, es la novela de Fernando Parra. La obra invita a conocer el pulso cotidiano y el latido de la memoria marcados por el movimiento ascendente y descendente de las persianas «agujereadas por la metralla del tiempo» de un barrio periférico y obrero de Tarragona edificado frente a las fábricas petroquímicas e irónicamente bautizado como Bonavista. El protagonista, como nos sucede a casi todos, identifica a sus vecinos por las costumbres horarias y por las maneras con que ellos abren y cierran estos párpados de las ventanas, párpados que, a veces, quedan cerrados para siempre (Camilo).
En la línea simbolista de Miró y Azorín, la lengua española, en la pluma de Fernando Parra, entra al servicio de una prosa lírica y de un alcance metafórico prodigiosos («la lluvia tejía su pespunte sobre el vidrio»), con un manejo extraordinario de las figuras retóricas y en el que no falta el ritmo: la mano de un cadáver, descolgada accidentalmente, es «un badajo silencioso que tañe al vacío doblando a difunto». Hay sitio en la novela para el neologismo («ciclocidio»), para la experimentación léxica («una gallina cococomenta con las cococomadres algún cococotilleo de la granja») y para una sensibilidad extraordinaria en la descripción de paisajes, sobre todo los heridos por la desidia y el paso del tiempo (p. 151), incluso por la muerte, como esos algarrobos de ramas mutiladas por ahorcamiento (p. 37).
En esta ópera prima de Fernando Parra descubrimos, sin duda, las hechuras de un escritor serio, lúcido y con estilo propio que sabe cincelar no la frase hecha, sino la que está por hacer.