Las tradiciones de San Antón en riesgo de desaparecer

G. G.
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Las tradiciones de San Antón en riesgo de desaparecer

Hoy sería imposible la suelta del gorrino por las calles del barrio, ya casi no se disparan carretillas en la noche del castillo y durante las pujas del día del patrón, y peligran las típicas 'pedimentas'

Hoy es el día grande de las fiestas del barrio de San Antón que comenzaron el pasado sábado con el acto del pregón y concluirán el último domingo del presente mes de enero. Se trata de las fiestas de invierno del municipio, que siempre se han vivido de una manera especial en el barrio, en el que se han transmitido de generación en generación las peculiaridades de una festividad que se hace en familia: la gran familia sanantonera, que estos días se siente partícipe y se responsabiliza del resultado de la misma. Se fundamentan en dos pilares fundamentales: la tradición y la participación de todos, algo que está abocado a desaparecer por los cambios sociales y la poca colaboración de las nuevas generaciones a la hora de continuar con las tradiciones más ancestrales, de las que hay constancia, al menos, desde finales del siglo XIX: en concreto la elaboración artesanal de los rollos del santo, las pedimentas y las pujas, ya que otras sólo quedan en el recuerdo de unos pocos, como la suelta del gorrino por las calles del barrio, la carrera del pollo y el conejo y los juegos populares de la calle de La Parra. Y ya casi no se disparan carretillas en la noche del castillo, ni en las pujas del día del patrón, festivo en la localidad. Es verdad que la fiesta ha evolucionado hacia otros derroteros, pasando de los cinco o seis días festivos (entre el 16 de enero y el domingo de la semana siguiente), con fuegos artificiales, pedimentas, pujas y carretillas, a los tres fines de semana actuales con conciertos, concentraciones moteras y mercadillo artesanal, pero hay quien considera que en el momento que desaparezcan esas tradiciones, también lo hará la fiesta y el barrio perderá parte de su personalidad.