"No creo en las mujeres perfectas, no me gustan en la vida"

María Albilla (SPC)
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"No creo en las mujeres perfectas, no me gustan en la vida"

Esta presentadora es una mujer de retos y, por el momento, solo uno se le resiste: aprender a coser pese a estar inmersa en 'Maestros de la costura', un proyecto que inició con una nueva novela debajo del brazo en la que ha puesto mucho corazón

Todoterreno de la pequeña pantalla, la presentadora y periodista Raquel Sánchez Silva sorprende con su libro más íntimo en El viento no espera, una historia mecida por los vientos de Tarifa (Cádiz) en la que hay mucho de ella misma.
El viento no espera es su novela más personal, ¿qué ha puesto de sí en este «nuevo amor de su vida»?
Mi primera novela tenía personajes que me conectaban mucho con algunas referencias femeninas de mi vida, pero fui muy pudorosa en que el libro no tuviera mucho de mí. En este, sin que haya un personaje que me identifique, sí hay muchas emociones que tienen que ver conmigo. Al leer, me reconozco totalmente, veo cosas que me salen directamente de las tripas. He desnudado en él mi alma.
A veces es necesario dar un grito para soltar lastre y seguir.
Escribir es terapéutico. No lo haces con ese objetivo, pero se convierte en un ejercicio de poner ahí mucho de lo que tienes dentro para darle vida. Es un proceso muy personal.
Es curioso que sea terapéutico escribir porque también lo suele ser la lectura.
Esa es la razón por la que escribo. Este libro, cuando lo terminas, te reconcilia con la vida. Es esperanzador, ahonda en lo bueno y, si su lectura ayuda a una sola persona, con lo que me ha costado escribirlo, habrá merecido la pena.
¿Qué ha encontrado en Tarifa para que le haya inspirado tanto?
Es un enclave único. Tiene un entorno mágico en el que encontré un refugio. Allí hay mucha gente que llega y se queda tras vidas que no les satisfacían, vidas que directamente les han escupido allí o de las que quieren huir, de secretos que no quieren contar... y todo el mundo encuentra ahí un hueco porque nadie pregunta de dónde vienes o qué ha pasado antes. Para mí, es una de las protagonistas de la novela.
En esta historia hay personajes femeninos muy potentes. ¿Es una historia de empoderamiento?
En las mujeres encuentro una emoción distinta que en los hombres a la hora de escribir, pero en este libro por primera vez también hay hombres muy importantes para mí. Uno al que querría tener a mi lado siempre y otro que es el malvado más malo que haya escrito nunca. Que haya mujeres... no es cuestión de empoderamiento, es que me gusta escribir sobre mujeres que son libres, que aprenden a ser libres o que  viven sus errores. No creo en las mujeres perfectas, no me gustan en la vida y no me gustan en la literatura. La gente que no duda me da miedo porque no me siento reconocida.
De nuevo, una presentadora de televisión que saca libro... ¿Qué les diría a las mentes malpensantes que puedan dudar de su capacidad como autora literaria? 
Un libro nuevo siempre es una buena noticia. Seguiremos escribiendo libros mientras la gente los lea. Fin de la situación. Todos tenemos derecho a publicar y a probar, pero reconozco que somos un grupo privilegiado porque hay gente que escribe estupendamente bien y que no tiene las mismas oportunidades. También pienso que, aunque avancemos más rápido un par de casillas, si el resultado no es bueno, no se vende. No creo que la tele sea suficientemente poderosa si lo que hay detrás del título no vale nada. 

¿De dónde saca el tiempo para escribir, presentar varios programas en la tele, cuidar de sus dos hijos, tener vida social...?
La tele engaña bastante en este sentido. Desde enero de 2018, cuando acabé de grabar el primer Maestros de la costura, me fui a Argentina, a Tarifa... y estuve meses dedicada íntegramente a la novela, lo que pasa es que la tele da una sensación de presencia constante.
Ahora acaba estrenarse, de hecho, la segunda edición de Maestros de la costura. ¿Satisfecha?
Ha quedado muy bien, a mí me ha encantado y ha sido una experiencia súper bonita. La del año pasado fue mucho más dura. 
¿Y ha aprendido a coser?
¡No me ha dado tiempo! Me sé toda la teoría. Podría cortar hasta un patrón (sencillo), pero coser es una asignatura pendiente.
Está en plan todoterreno porque tiene también en antena Lo siguiente, con el que compite con Pablo Motos y el Gran Wyoming. ¿Podrá con ellos?
Es un honor compartir franja horaria con dos profesionales como ellos. También te digo que sé que compito con los mejores y que me enfrento a dos formatos muy consolidados... es difícil, pero estoy contenta. Hay que tener paciencia para esperar a ver cómo van las cosas. 
En plena competencia con dos hombres, ¿alguna vez se ha sentido discriminada en la tele por ser mujer?
Nunca. No sería justo decir que alguna vez no me han cogido en favor de un hombre porque otras veces ha ocurrido al revés y yo he sido la elegida mientras otro presentador se quedaba en la cola. Luego hay otros debates sobre la brecha salarial... 
Dice que una de las maneras de hacer feminismo es educar en el hogar. Usted es madre de dos hijos, ¿qué reglas hay en casa?
Lo que yo haga es algo personal, pero sí que creo que la única manera de que esto funcione es trabajar juntos. Y todos juntos es todos juntos, no solo las mujeres. Lo único que seguro se puede cambiar son las generaciones futuras y ahí es donde hay que hacer las cosas desde la cordialidad, entendiendo desde los dos sexos los beneficios de la igualdad. Eso es lo que se hace educando en la casa de cada uno.
Se dedica al entretenimiento, pero es periodista. ¿Cómo se ve el mundo de la actualidad política desde este otro ángulo?
El periodismo informativo antes veía al entretenimiento con menos respeto del que se merecía, pero ahora, sin embargo, son ellos los que dan muchos días el espectáculo.