Todos se consideran ganadores

Agencias-SPC
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El PSOE señala a Sánchez como el único candidato válido, pero el PP insiste en que «no es de fiar». Cs, UP y Vox defienden que sus líderes demostraron que el bipartidismo ha muerto. Un posible nuevo bloqueo nubla las expectativas de formar Gobierno

Los cinco candidatos se vieron las caras el pasado lunes en un evento organizado por la Academia de la Televisión que fue emitido por 12 cadenas. - Foto: Ricardo Rubio

Un día después del debate electoral entre los principales candidatos a la Presidencia del Gobierno, los partidos políticos siguen enrocados en sus posiciones sin que se atisbe ninguna posibilidad de superar el bloqueo político o encontrar una vía para afrontar la crisis en Cataluña. Con calificativos de «soporífero» o de un nivel «exiguo» de argumentario y de inteligencia se definió ayer el único evento de este tipo de la campaña, sobre el que todas las formaciones coinciden en que no se vislumbraron alternativas o posibles pactos para lograr una mayoría de Gobierno tras el 10-N, además de considerar ganadores de la cita a sus respectivos líderes.
Precisamente, el candidato del PP, Pablo Casado, no quiso pronunciarse en torno a quién resultó vencedor, pero sí remarcó que tiene claro que lo perdió el socialista Pedro Sánchez «por su silencio e inseguridad», al no responder a sus preguntas ni explicar lo que quiere para España. Con su mutismo «atronador», señaló el popular desde Santander, constató que no es de fiar porque lo que quiere es «volver a pactar» con ERC y JxCAT y contar con la abstención de Bildu para repetir como inquilino de La Moncloa, algo que, a su juicio, le «incapacita» para seguir al frente del Ejecutivo.
También dirigió sus críticas al presidente del Gobierno en funciones la portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, Irene Montero, quien subrayó que hasta los votantes del PSOE de «de toda la vida» saben después del debate que lo consecuente con ser de izquierdas es hacer que la formación morada esté fuerte el 10 de noviembre. En su opinión, se vio «con claridad» que Sánchez ha tomado la decisión de buscar la alianza con la derecha y así se lo pidió «explícitamente» a Casado.
En Ferraz no comparten esta visión, ya que consideran que su candidato fue el único que «estuvo a la altura», según remarcó la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo. «Sin ningún tipo de duda, quedó absolutamente, negro sobre blanco que solo hay un aspirante al poder con criterio, con proyecto, con experiencia y con responsabilidad suficiente para sacar el país adelante», apuntó la socialista, para quien el «nivel de enredo, casi rayando la ridiculez de algunos candidatos, los ha dejado lejos de poder asumir la Presidencia del Gobierno de España». 

Mensaje sin distorsiones

Como Casado, el presidente de Vox, Santiago Abascal, eludió autoproclamarse vencedor del debate, pero subrayó que se siente «satisfecho» por el resultado de la contienda ya que le permitió transmitir su mensaje «sin distorsiones» y «sin asustar a nadie». Para el líder derechista, el bipartidismo «está muerto» y los españoles se están dando cuenta de que Vox no es «un gran coco que atemoriza a los ciudadanos», como quieren dibujar a su partido. Además, fue el único aspirante que admitió haber cometido un error en su planteamiento: tendría que haber intervenido más en los momentos iniciales. 
En Ciudadanos, donde el debate puede resultar crucial por los malos resultados que les auguran los sondeos, mostraron una euforia contenida por el discurrir del evento televisivo. «El bipartidismo ha demostrado por qué no le gustan los debates», clamó Albert Rivera de madrugada en la sede nacional ante unos seguidores que le interrumpían con gritos de «presidente» y de «sí se puede». En el partido, aunque ven triunfador a Rivera, sostienen que lo importante no es ganar la cita «académicamente», sino que los mensajes en prime time se conviertan en votos. 
En este sentido, el secretario general de los naranjas, José Manuel Villegas, afirmó que la intervención de su líder en el evento a cinco ha «afianzado esa remontada en la que ya estamos», lo que se va a traducir en un «gran resultado en las urnas» el domingo.
mucha distancia. El primer bloque de discusión, centrado en la cohesión de España, mostró la enorme distancia que separa a los candidatos a la hora de plantear posibles salidas a la crisis en Cataluña. Unas diferencias también irreconciliables en otros aspectos como la economía, la corrupción, la Memoria Histórica o la política internacional. Por eso, los posibles acuerdos después de la cita con las urnas del domingo parecen más lejanos que nunca.
Con las últimas encuestas, publicadas el pasado lunes pues durante estos últimos días de campaña está prohibido que los sondeos vean la luz en los medios españoles, vaticinando un empate técnico entre los bloques de izquierda y derecha, el escenario que se que plantea tras los comicios no es muy halagüeño para la formación de Gobierno. En el debate, el tema de los pactos salió a la palestra en varias ocasiones: Iglesias se ofreció a Sánchez para insistir en el Ejecutivo de coalición; Casado se comprometió a no apoyar al candidato socialista, al igual que Abascal; y Rivera volvió a mostrarse dispuesto a negociar con uno u otro indistintamente para acabar con la situación de bloqueo institucional que vive España.
Aunque no estuvo presente, por representar a una formación sin representación parlamentaria, el dirigente de Más País Íñigo Errejón lanzó un aviso en el sentido de que, si el próximo domingo se repiten los apoyos a PSOE y Podemos, «nos llevarán a terceras elecciones».
Ese pesimista análisis era compartido por multitud de tertulianos y columnistas de los medios de comunicación que, lejos de dar un ganador claro del debate, apuntaron al bloqueo político como único actor reforzado tras el evento.