Las denuncias por hacer grafitis suben un 70% en seis meses

Josechu Guillamón
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Los autores de las pintadas que decoran el paisaje urbano son muy jóvenes e incluso en algunas ocasiones son menores

Un operario de Amiab limpia grafitis de unas cristaleras, en el Paseo de la Cuba. - Foto: M. M. R.

Las denuncias por hacer grafitis en las calles aumentaron un 69,22% en los primeros seis meses del año,  al pasar de los 13 casos que se produjeron entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2018, a los 22 registrados en el mismo periodo de 2019, según los datos facilitados por la Policía Local de Albacete.
En cuanto al por qué de este crecimiento, el jefe de la Policía Local de la ciudad, Pascual Martínez, afirma que se debe a la mayor concieciación de los ciudadanos. «No hay un incremento de la vigilancia, pero si una mayor concienciación  por parte de la ciudadanía. Yo creo que lo positivo que podemos sacar de esto es que el ciudadano que cumple con la norma empieza a quejarse de que otros no lo hagan, de ahí vienen los avisos y las denuncias».
En este sentido, Pascual Martínez afirma que «este es el mejor camino, para solucionar este tipo de comportamientos».
El jefe de la Policía Local reconoce que «no es fácil coger a los infractores, pero en algunos casos se cogen y de hecho nosotros periódicamente realizamos identificaciones de personas que se han estado dedicando a ello».
Además señala que en lo que a los grafitis se refiere, existe una ventaja a la hora de identificar a sus autores. «Muchos de los que actúan de esta manera, lo hacen singularizando su autoría o su firma, por ello  se está empezando a confeccionar una base de datos de firmas o grafitis idénticos, que coinciden en determinadas zonas y en determinados sitios. Esto puede provocar que, en un momento determinado, la identificación del autor no se quede sólo en el hecho de haberle sorprendido actuando en un sitio concreto, sino también en la de todos aquellos lugares en los que aparezca una firma similar».
En cuanto al perfil de los autores de los grafitis, reconoce que es casi siempre el mismo. «El perfil del infractor es el de gente muy joven e incluso en algunos casos hay menores».
En cuanto al lugar donde suelen realizarse los grafitis, Martínez admite que «es una actividad que no podemos localizar en una zona concreta de la ciudad, aunque las características del lugar pueden tener aspectos comunes, como la iluminación del espacio concreto, el aspecto visual, para que el grafiti se vea a cierta distancia. En ocasiones se producen en obras de terminación reciente, en paredes que tienen unas condiciones que pueden tentar a estos ‘artistas’».

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