El Papa afronta una cumbre histórica contra la pederastia

SPC
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El Papa afronta una cumbre histórica contra la pederastia

Un conclave con todas las Conferencias Episcopales del mundo debate a partir de hoy cómo detener la lacra de los abusos sexuales a menores en el seno de las instituciones católicas

El Papa Francisco ha querido plantar cara desde el inicio de su Pontificado a la pederastia en el seno de la Iglesia y para ello ha organizado una cumbre sin precedentes, que se celebrará desde hoy y hasta el próximo domingo, contra los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes y religiosos. El cónclave reuniría a los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del mundo, incluido el español Ricardo Blázquez.
Francisco pretende implantar un protocolo de actuación común en todos los obispados para prevenir estos excesos y acabar con el encubrimiento. Según estimaciones de las asociaciones de víctimas -con datos de comisiones de investigación estatales y eclesiales-, podrían ser entre 50.000 y 100.000 menores los que han sufrido maltrato físico y sexual en instituciones católicas en el mundo. En España, ni la Conferencia Episcopal ni el Estado recopilan esta información. 
A las sesiones de trabajo que comienzan hoy, y que serán presididas por Bergoglio, participarán 160 personas, entre las que estarán presentes 10 mujeres pertenecientes a órdenes religiosas femeninas, además de algunas víctimas.
El sacerdote Hans Zollner, uno de los organizadores, adelantó que el encuentro girará en torno a varios temas centrales: la responsabilidad de los obispos, la rendición de cuentas, la mejora de los procedimientos y la transparencia. 
Además, ante el encubrimiento por parte de las jerarquías que se han probado en muchos casos como en Boston (EEUU), Irlanda, Ballarat (Australia) o Chile, gran parte de los trabajos tendrán como objetivo enseñar a los obispos los métodos y procedimientos que tienen en su mano para denunciar estos delitos. De hecho, tal y como indicó Zollner, no se trata tanto de cambiar las reglas como de maniobrar «un cambio de actitud» pues las reformas que dispuso Benedicto XVI en 2001 y en 2010 «no bastan por sí solas para tratar estos casos». 
De esta manera, puso el ejemplo de la desilusión que ha generado entre los católicos de EEUU los recientes casos de pederastia como el del excardenal Theodore McCarrick o el informe de la Corte Suprema de Pensilvania, que reveló que más de 300 religiosos abusaron de niños durante las últimas siete décadas. También se refirió a las revelaciones de la Iglesia católica alemana que documentaron que entre 1946 y 2014 se contabilizaron un total de 3.677 casos de abusos sexuales a niños. 
un test de credibilidad. Por su parte, el exportavoz del Vaticano y encargado de moderar la cumbre antipederastia, el padre Federico Lombardi, indicó que sería «extraño» que determinadas conferencias episcopales todavía no se hubieran dado cuenta de la «gravedad» del problema de los abusos a menores y subrayó que la respuesta que ofrezcan a esta crisis será «un test de credibilidad para la Iglesia». 
También insistió en la importancia de que los obispos lleguen a la cumbre con los deberes hechos, es decir, habiéndose reunido con víctimas de abusos por parte de sacerdotes en sus respectivos países, tal y como les encargó el Papa. 
La Conferencia Episcopal Española avanzó en su momento que no iba a dar cuenta de esas reuniones con víctimas, aunque el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, afirmó que la Iglesia está manteniendo «encuentros personales». No obstante, el primer denunciante del caso Montserrat, Miguel Hurtado aseguró que los prelados españoles «no se han reunido» con él.