Todo cambia, pero todo sigue igual

Agencias - SPC
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La aritmética parlamentaria se complica en un Hemiciclo con 19 formaciones, en el que la gobernabilidad puede pasar por combinaciones que hasta ahora ni siquiera se han planteado

Todo cambia, pero todo sigue igual

El resultado electoral complica el tablero político y aleja la posibilidad de un desbloqueo a corto plazo, a no ser que los principales partidos apuesten por combinaciones que no se han planteado hasta este momento. Porque todo ha cambiado. Pero todo sigue igual. 
En esta jornada en la que persisten las sumas imposibles, solo hay un claro triunfador: Vox. Porque a nadie más la fiesta de la democracia le ha salido como esperaba. Para empezar, Pedro Sánchez fracasó en su intento de lograr una victoria más contundente que le legitimara para gobernar en solitario. El discurso de la moderación y la estabilidad del líder socialista no le ha dado más apoyos. Además, como en abril, el bloque de la izquierda no tiene diputados suficientes para investir a Sánchez sin recurrir a nacionalistas e independentistas. El viejo cuento de nunca acabar.
Ni siquiera los ínfimos 10 escaños de Ciudadanos serían suficientes para ayudar al PSOE. Y si estrepitosa fue la caída del partido de Albert Rivera, muy acusado fue también el ascenso de Vox. Los de Santiago Abascal logran mucho más poder en la Cámara Baja -y mucho más dinero para funcionar-. Por ejemplo, al tener más de 50 diputados podrá presentar una moción de censura o un recurso ante el Tribunal Constitucional.
El gran ascenso de Vox provoca que el crecmiento del PP sea agridulce. Los populares dejan atrás la histórica caída de abril, pero no llega al tan deseado umbral de los 100 diputados. Además, con un rival a su derecha en pleno ascenso, resulta difícil pensar que Casado vaya a hacer ahora el sacrificio de permitir gobernar a Sánchez para evitar unos terceros comicios.
Quien no tiene nada que celebrar es Pablo Iglesias. Unidas Podemos ha perdido siete diputados y el partido se queda con 35 diputados. Aún así, su idea es, sorpresa, formar un Gobierno de coalicción con el PSOE. En el Congreso, Iglesias se encontrará con Íñigo Errejón, antes compañero y ahora adversario que solo logra tres escaños y se queda lejos de conseguir grupo parlamentario y de ser una fuerza decisiva para la gobernabilidad.
¿Y Cataluña que pinta en todo esto? Veintisiete días después de la sentencia del procés, ERC sigue siendo la primera fuerza pero pierde dos escaños, mientras JxCat gana uno y  la CUP entra en el Hemiciclo, lo que demuestra que también en este caso la moderación ha perdido apoyos.
Así que con esta Cámara de 19 siglas -seis más que en abril- parece imposible intentar una investidura.Pero eso es obligación de los partidos. Porque los votantes, que contra todo pronóstico volvieron a las urnas en masa, ya cumplieron con la suya para que todo cambiase, aunque todo siga igual. Así que la banda sonora perfecta para este 10-N llevaría la letra y la voz de Julio Iglesias: «Al final, las obras quedan, las gentes se van, otros que vienen las continuarán. La vida sigue igual».