Libros sobre ruedas

L.L.M.
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Los bibliobuses realizan un labor fundamental como puerta de acceso a la cultura para los ciudadanos de los pueblos más pequeños

Uno de los bibliobuses que recorre Guadalajara, a su llegada al municipio alcarreño de Chillarón del Rey.

Sólo los municipios con mayor población y recursos pueden permitirse el maravilloso privilegio que supone tener una biblioteca con un horario de apertura continuado y dotada con personal cualificado. Los ayuntamientos son las administraciones responsables de poner en marcha y sufragar el desembolso económico que conlleva disponer de este recurso de manera permanente. La única excepción es la Biblioteca Pública de Guadalajara, cuya titularidad es estatal aunque su gestión está transferida a la Junta. No es de extrañar, por tanto, que únicamente 42 de las 288 localidades de la provincia dispongan de una biblioteca municipal para el uso y disfrute de sus vecinos.
Para paliar este déficit y la desigualdad social que implica,  la Ley 3/2011 de la Lectura y de las Bibliotecas de Castilla-La Mancha estableció que todos los municipios de la comunidad autónoma que tengan entre 300 y 1.000 habitantes y no cuenten con biblioteca pública de uso general, dispondrían de un servicio bibliotecario de carácter móvil de financiación y gestión autonómica. Son los bibliobuses, esas curiosas bibliotecas itinerantes que se desplazan hasta los pequeños pueblos para facilitar a sus habitantes el acceso a la información.
La Red de Bibliotecas Móviles de Castilla-La Mancha consta, en estos momentos, de ocho bibliobuses. Tres de ellos realizan a diario diferentes rutas por toda la geografía provincial ofreciendo servicio de préstamos de libros, revistas y material multimedia, acceso público a internet vía satélite, información y referencia bibliográfica y actividades de formación de usuarios así como de fomento de la lectura. Además, es posible reservar fondos vía telefónica y por correo electrónico para su entrega en la siguiente parada. «Tenemos una provincia con una gran dispersión geográfica, pero tenemos que llegar con este servicio sea como sea», afirma el delegado provincial de Educación, Cultura y Deporte, Ángel Fernández-Montes. «La normativa establece que es un servicio para municipios de más de 300 habitantes, pero muchos de nuestros pueblos no llegan a esa población. Por eso,  lo ofrecemos igualmente porque tenemos que intentar frenar la despoblación y aportar este recurso también es importante para ello», apunta el delegado.
«cercano y familiar». Aparte de su interés cultural, lúdico y formativo, los bibliobuses también realizan «una labor social importante». «Mucha gente de los pueblos espera la llegada del bibliobús para charlar con el bibliotecario porque es un servicio muy cercano y familiar», destacada Fernández-Montes. Así las cosas, el delegado considera que se trata de un recurso que «hay que mantener  y seguir apostando por él porque el problema de la despoblación nos está aplastando de lleno».
En la actualidad, el servicio de Bibliobluses de Castilla-La Mancha cuenta en la provincia de Guadalajara con 1.447 usuarios activos y contabilizó 2.887 préstamos durante 2018. Los tres vehículos destinados a este fin realizan 46 rutas por todas las comarcas, llegando a pueblos como El Pedregal, La Yunta, Majelrayo, Medranda, Alarilla, Catalojas, Sienes, Tortuera o Fuentelsaz. «Aunque tuviese poca demanda, es un recurso que no puede desaparecer porque iríamos empobreciendo el medio rural y, al final, no nos quedaría nada», opina Fernández-Montes.
Al margen de los bibliobuses, la Junta apoya el servicio bibliotecario de la provincia a través de dos líneas de subvenciones destinadas al sostenimiento de las bibliotecas municipales, una para el facilitar la contratación de personal y otra para ayudar en la adquisión de material bibliográfico.



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