Cuando la naturaleza reivindica su poder

Charo Barrios
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Celsius Pictor ilustra 'Los devoradores de mentes', en el que los protagonistas de las historias son virus, bacterias, parásitos y hongos que buscan otros organismos para sobrevivir

Cuando la naturaleza reivindica su poder

Si algo hemos aprendido en este tiempo, histórico y sin precedentes, que nos ha tocado vivir, es que la Naturaleza busca siempre su equilibrio. Los seres humanos solo somos una pieza más de este gran y misterioso, aún hoy, engranaje. Nuestro planeta está compuesto por una compleja red de organismos que luchan por sobrevivir y reproducirse. Quizás el virus que azota actualmente el mundo es el que procura dar coherencia al desequilibrio que el ser humano ha causado a lo largo de los años. Con Los devoradores de mentes (Thule Ediciones), ilustrado por Celsius Pictor (Celso Martínez) y escrito por David Blanco, quizás podamos saber más sobre el comportamiento e impacto de virus, hongos, parásitos y bacterias en otros animales y plantas para darnos cuenta de que el único objetivo de estas especies es la supervivencia. 
Y es que, ¿sabemos que hay parásitos que pueden convertir a los animales en zombis? En la Naturaleza ocurre continuamente, solo que, a otro nivel, y eso es lo que nos cuenta en 19 relatos este álbum ilustrado, válido para todos los públicos... salvo para los niños, lógicamente.  
Estamos ante una auténtica colección de anécdotas, algunas terroríficas, que explican el comportamiento de determinadas especies de animales y plantas y de su relación con el entorno para poder sobrevivir. «Las historias que se narran son totalmente reales y muchas de ellas han sido avaladas por la comunidad científica, investigaciones o publicaciones tan prestigiosas como National Geographic o Nature», afirma Celso, aunque admite haber creado una atmósfera de terror o una sensación desagradable con las ilustraciones para crear, precisamente, ese sentimiento en el lector. «Busco que la persona que tenga el libro en sus manos descubra, al ver las imágenes, la crueldad, pero al mismo tiempo, la maravilla de estar vivo e interactuar con la Naturaleza para poder estarlo», asegura el artista.
El hongo empalador, Los grillos suicidas, El amanecer de las cucarachas zombies, La invasión de las plantas vampiras o La charca de los monstruos son solo algunos de los títulos de estos relatos que acompañan ilustraciones de posesiones, infecciones o reproducciones extrañas. 


Collage

La técnica empleada por Celsius Pictor para estos dibujos ha sido el collage, su lenguaje preferido y en el que destaca desde hace años, y que combina con grabados y texturas decimonónicas, y completa con trabajo original creado digitalmente por él mismo. La elección del color de las ilustraciones también ha sido clave: «Decidí experimentar con cuatro o cinco colores saturados y una colección de texturas y efectos para colorear y así huir del realismo y conseguir, con los colores, una sensación de peligro biológico y recrear una atmósfera de extrañeza y desconfianza». El resultado final han sido imágenes tan llamativas que no puedes dejar de sentirte atraído por ellas y examinarlas con toda minuciosidad.
Y es que si algo caracteriza la obra de este singular artista gallego son los detalles ocultos, las historias paralelas que ocurren al mismo tiempo que la principal, las lecturas múltiples y la generosidad de ofrecer al lector para que sea quien, después de la lectura, comience a preguntarse, a imaginar otros mundos, a asombrarse o a sentir curiosidad por el mundo que nos rodea, porque un libro no acaba en la última página. 
«Hay un hilo conductor a través de todo el libro, en la parte inferior de todas las escenas, incluso en las acuáticas. He intentado recrear los hábitats de todas las especies y plantas de los relatos, como si de un plano secuencia se tratase», explica Celsius, «sin ánimo de hacer un spoiler», comenta divertido. 
En definitiva, estamos ante una lectura, la de Los devoradores de mentes, diferente y muy reveladora de cómo la Naturaleza impone su poder para sobrevivir y que tiene como objetivo incentivar el conocimiento del mundo que nos rodea, con su belleza y su fealdad, y ser conscientes así del maravilloso y complejo equilibrio en el que los seres vivos consiguen mantener el planeta.