Nadie debería querer ser don Juan ni doña Inés

L.G.E.
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La Consejería de Educación y la de Igualdad llevarán a cuarenta institutos una versión actualizada del Tenorio para que los adolescentes identifiquen si están sufriendo violencia de género o si la están ejerciendo

Nadie debería querer ser don Juan ni doña Inés

Junto con la Celestina, el Quijote o el Lazarillo, el personaje del Don Juan es uno de los tipos literarios que España ha exportado al mundo (desde Molière hasta Mozart). Es el hombre que se cree que está por encima de todo, de la ley y de las mujeres, y en muchas de estas obras estos actos le llevan al final a recibir el mayor castigo a ojos de la época: la condenación eterna.
Sin embargo, quien no se haya acercado a los clásicos puede idealizar el personaje del Don Juan como un James Bond. O incluso como lector o espectador, los trajes de época y la belleza del verso pueden teñir de romántico un comportamiento que si se viera hoy en día se calificaría como violencia de género.
Ahí quieren llegar la Consejería de Educación, la de Igualdad y Producciones Narea llevando a cuarenta institutos de la región la obra  ‘Don Juan Tenorio, la sombra de Inés ensangrentada’. Juan llega con su moto y le pide a Inés que le dé su  móvil, para controlarla. Quiere separarla de su entorno familiar y de sus amigos. Y a cada reticencia de Inés, Juan le espeta que ella no le quiere.
Llanos Campos se ha encargado de hacer la adaptación de esta obra a 2019, a un contexto y un lenguaje que comparten los personajes con los espectadores. Pero también ha rescatado partes exactas del texto de Zorrilla. «He cogido párrafos enteros, los he colocado en boca de un chaval, de una muchacha y cobran un sentido totalmente diferente», asegura.
Quiere que quienes se reconozcan en esas escenas aprendan, en el caso de ellas a que eso no lo pueden tolerar, y en el caso de ellos, a que ese comportamiento es intolerable. «Cuando una es una chica de 15 años y te enamoras de un chico mayor, un poco malote, que tiene una moto, te crees muy lista, pero lo que has hablado con tus amigas que a ti no te va a pasar, al final te pasa», señala.
Campos asume que ha hecho un texto «crudo», pero sabe que los chicos de ahora «están curados de espanto» y defiende que es duro «porque la realidad es dura» y porque «todo esto no puede acabar más que mal, porque acaba mal siempre».
Coloquio y ‘tatuaje’. El director de la compañía, Javier Moncada, explicó que tras la representación, habrá una charla coloquio en la que participarán los alumnos y en las que estarán representantes del instituto o del Ayuntamiento, alguien a quien los chicos conozcan. A todos les regalarán al terminar una calcomanía a modo de tatuaje con el mensaje ‘El amor no deja señales’.
Hasta ahora la han representado dos veces y parece que funciona. «Comienzan revolucionados, pero automáticamente no se oye nada, los profesores te dicen que no se movían», cuenta. Yel objetivo de llegar a quienes incluso ya están sufriendo esta situación lo están consiguiendo, pues contó que se han encontrado a una chica llorando en el baño diciéndoles que eso le iba a pasar a ella.
La consejera de Igualdad, Blanca Fernández, recalcó que «en los jóvenes tenemos que hacer especial incidencia». Por eso la obra va dirigida a alumnos de Tercero y Cuarto de la ESO y de Bachillerato. Expuso que en los ‘puntos violeta’ y talleres que se han realizado en 50 municipios durante las fiestas han llegado a 7.000 jóvenes y que 140 mujeres reconocieron haber vivido situaciones de violencia sexual o de género.
La consejera de Educación Rosa Ana Rodríguez, defendió que por eso la Consejería apuesta por la asignatura de Igualdad, Tolerancia y Diversidad y por iniciativas como las de esta obra de teatro. «Don Juan es un personaje mitificado por la cultura y el imaginario colectivo», expuso, «pero es preocupante porque es un hombre machista, castigador, opresor». Quizá por eso Tirso de Molina le dio su castigo, aunque ese castigo llegase tarde para sus víctimas.



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