El Hospital General diagnostica al año dos casos de esclerodermia

TERESA ROLDÁN
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Se trata de una enfermedad poco común que puede llegar a ser grave y causar la muerte

Un paciente se somete a fototerapia como parte del tratamiento para su patología de la piel. - Foto: Arturo Pérez

La esclerodermia es una enfermedad poco común que consiste en la acumulación excesiva de colágeno en la piel y en otros órganos del cuerpo y que al ser de base inmunitaria y de causa desconocida por el momento puede llegar a ser grave si afecta a órganos como los pulmones o los riñones. Ayer precisamente se celebró el Día Mundial de esta patología, también conocida como esclerosis sistémica, que afecta principalmente a mujeres de entre 30 y 50 años.

Muchos de los pacientes con esta dolencia, cuya prevalencia varía en función de las comunidades autónomas y va de uno a 122 casos por cada millón de personas y año, son diagnosticados de esclerodermia en las consultas de Dermatología, aunque también los hay que llegan a las consultas de Reumatología afectados por dolencias musculares de origen desconocido y tras someterse a pruebas diagnósticas son tratados por estos especialistas.

Así lo puso de manifiesto el jefe del servicio de Dermatología del Área Integrada de Albacete, el doctor Lorenzo Pérez, que destacó que hay casos de esclerodermia con afectaciones puramente cutáneas y otros pacientes que en cambio presentan afectaciones sistémicas (en riñones, pulmones o corazón) y que cursan con mayor gravedad.

En las consultas de Dermatología del CHUA se diagnostican al año entre uno y dos casos de esta enfermedad, que sobre todo, afecta a la población de raza negra, y que se manifiesta con síntomas como el endurecimiento de la piel, la rigidez en las manos y los antebrazos, llagas en los dedos, dolor e inflamación de los pies, pérdida de cabello, tos seca y dificultad para respirar y acidez de estómago e incontinencia fecal, entre otras.

<b>CONSEJOS.</b> Precisamente, el consejo a nivel de la piel del doctor Lorenzo Pérez, pasa por recomendar a los afectados que mantengan la piel húmeda para disminuir la rigidez; así como utilizar prendas de vestir que guarden bien el calor corporal; comer varias veces al día y en pequeñas cantidades;evitar el ambiente frío  en las habitaciones y hacer ejercicio y terapia para aliviar la rigidez en las articulaciones, además del  apoyo de la familia y los amigos, como una forma de mejorar la calidad de vida.

El jefe de Dermatología del Área Integrada de Albacete subrayó que dentro de que se desconoce por el momento la causa de esta patología, «se ha visto que está relacionada con determinadas ocupaciones como operarios que  manejan disolventes orgánicos, en trabajadores que hacen cosas con sílice o en aquéllos que trabajan con pesticidas.

<b>TRATAMIENTO.</b> No existe un tratamiento específico para la esclerodermia, sino que varía en función de la afectación que tenga cada paciente. Si es más leve se puede combatir con corticoides y con inmunodepresores, y si revista más gravedad, con afectación de órganos clave, requerirá de otros tratamientos como fármacos para la pirosis o problemas de deglución;medicamentos para la presión arterial para problemas renales o de hipertensión arterial; fototerapia para aliviar el engrosamiento de la piel;fármacos para mejorar la respiración. El tratamiento con frecuencia también implica fisioterapia.

La causa más común de muerte en personas con esclerodermia es la cicatrización de los pulmones, denominada fibrosis pulmonar, aunque también los afectados pueden acabar con cáncer, insuficiencia cardíaca,presión arterial en los pulmones, insuficiencia renal y problemas para absorber los nutrientes en los alimentos.

A diferencia de otras enfermedades la prevención en esta dolencia no es posible, aunque sí se puede disminuir el riesgo si se reduce la exposición al polvo de sílice y al policloruro de vinilo. Los pacientes con esclerodermia pueden llegar a tener limitaciones de vida importantes debido al dolor físico, así como a problemas digestivos habituales. También se ven enfrentados a fuertes reveses psicológicos para vivir con una enfermedad crónica, poco común y actualmente incurable que además suele puede producir cambios importantes en el aspecto físico.