Mujeres que descomponen prejuicios

c. de la cruz / ciudad real
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Informática e Industriales, las titulaciones con menor presencia femenina en sus aulas. Los estereotipos de género continúan definiendo la elección de los estudios superiores

Mujeres que descomponen prejuicios - Foto: Tomás Fernández de Moya

Los estereotipos de género persisten en una sociedad que pretende ser igualitaria. La elección de estudios superiores no está determinada por las capacidades, sino por patrones culturales que se repiten generación tras generación. Así, tal y como confirman diversos estudios en relación con los ámbitos científicos, las mujeres se inclinan por sectores asociados al bien común y a la salud como medicina, biotecnología, biología o química, mientras que la opción de abordar titulaciones con un importante componente tecnológico y matemático sigue siendo notablemente inferior.
Las matriculaciones muestran esta enorme brecha. Por ejemplo, en el Grado de Enfermería las mujeres representan un 79% de los matriculados, en la Facultad de Educación un 71%, en Medicina un 65% y en Químicas un 62,4% en el Campus de Ciudad Real. Por el contrario, el Grado en Ingeniería Informática fue la titulación con mayor diferencia: en el curso 2017-2018 había 538 hombres matriculados frente a 72 mujeres. En el actual curso ha aumentado levemente la participación femenina, con más de un 13,5% de mujeres en el Grado y alrededor del 14,5% en el Máster, aunque sigue siendo palpable la desigualdad. En industriales la situación es similar; en el curso 2017-2018 solo el 15,6% eran mujeres y en el pasado subió hasta el 16,5% (83 mujeres).  Rompiendo estos estereotipos, tres profesoras e investigadoras de la Escuela Superior de Informática y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Ciudad Real del Campus de Ciudad Real de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).
informática. La profesora titular profesora titular y subdirectora de Relaciones con Empresas, María Ángeles Moraga de la Rubia, señala que «uno de los grandes problemas de la Ingeniería Informática son los mitos y los estereotipos que se han generado alrededor de esta profesión y en muchos casos, derivados de la imagen que se da a los informáticos en las series de televisión o en las películas». Este mismo punto de vista lo comparte la catedrática y presidenta de la Comisión Mujer y Tecnología de la Escuela Superior de Informática, Coral Calero, que añade que «la imagen del informático es un hombre de aspecto y con gustos raros que prefiere estar escondido en un garaje».
Mujeres que descomponen prejuiciosMujeres que descomponen prejuicios - Foto: Tomás Fernández de MoyaMoraga tiene muy claro que «no existe ningún motivo por el cual una mujer no pueda estudiar Ingeniería Informática. De hecho, aunque el número de mujeres que tenemos entre nuestros estudiantes no es muy elevado la experiencia nos dice que las mujeres suelen tener un buen expediente a lo largo de la carrera».
El problema es que estudios como la informática o las ingenieras están llamados a liderar los cambios en la sociedad digital, por lo que se puede producir una visión masculinizada de la realidad. «Estamos perdiendo un porcentaje muy elevado de talento, cosa que no nos podemos permitir. Las mujeres tienen un gran potencial y no podemos dejar perder la mitad del talento de la sociedad», manifiesta Moraga. En esta línea, «la informática va a cambiar el futuro y necesitamos tanto hombres como mujeres», señala Coral, que explica que «no es que seamos mejores o peores, es que somos diferentes y la visión de la mujer ayuda a dar otro punto de vista».
industriales. La profesora del área de Ciencia de los Materiales en la ETS Ingenieros Industriales de Ciudad Real y coordinadora del Proyecto Mujeres Ingeniosas, Gloria Patricia Rodríguez, detalla que aunque las estudiantes femeninas son mayoría en las universidades españolas, casi un 55%, en los grados de Ingeniería Industrial solo el 16,5% de los matriculaciones son de mujeres, además de que en el Máster hay menos de un 10% de mujeres. «Lo que nos preocupa además es que la presencia de mujeres en la ingeniería industrial ha ido disminuyendo. Hace unos años había casi un 25 % de mujeres y lógicamente pensábamos que este número iría aumentando, pero no ha sido así», señala.
Mujeres que descomponen prejuiciosMujeres que descomponen prejuicios - Foto: Tomás Fernández de MoyaEn una respuesta al por qué de esta situación, Rodríguez avanza que «no tenemos referentes femeninos sobre mujeres ingenieras, tecnólogas o inventoras. No están en los libros ni tampoco en las series de televisión o en el cine», a lo que se suma que «tanto niños como niñas y adolescentes piensan que a las chicas se les dan peor las asignaturas de ciencias, especialmente las matemáticas».
Urge cambiar la tendencia, ya que «si las mujeres hoy no están en las aulas, difícilmente van a estar mañana en los foros donde se tomen las decisiones sobre los grandes retos que se nos presentan».
paradoja. Existe un fenómeno global denominado paradoja de la igualdad: las mujeres no abordan los estudios STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) en los países con tasas más altas de igualdad, mientras que en países con menores tasas las mujeres tienen una alta participación porcentual en estas titulaciones. La explicación, para Coral Calero, es que «estamos en el primer mundo, tenemos igualdad hasta el punto de que podemos escoger incluso estando condicionadas por los estereotipos, mientras que en el tercer mundo las mujeres eligen STEM para salir de ese rol, para ellas supone un grado de libertad importante».
Gloria Patricia Rodríguez añade que «no hemos transmitido que las carreras tecnológicas y de ingeniería también tienen un fin social, y es por ello que en general, a las mujeres nos interesan menos».
La terminología también es importante. La universidad estadounidense de Berkeley simplemente cambió el nombre del curso ‘Introducción a la Programación Simbólica’ por ‘La Belleza y la Alegría de la Computación’, lo que provocó que la matriculación femenina aumentase en un 50% y por primera vez se matriculasen más mujeres que hombres. Lo que podría ser una anécdota esconde un importante peso cultura. Calero extrae que «la palabra ingeniería pesa mucho. Hay que mostrar su lado positivo, hay que enseñar que ser ingeniero no es estudiar más, sino de manera diferente y que es muy creativo».
solución. La divulgación, además por las propias mujeres científicas que puedan actuar como referentes, es el camino a seguir. Moraga señala que «mujeres como Ada Byron, Hedy Lamarr, Evelyn Berezin, Ana Borg... han jugado un papel relevante dentro del área de la informática. Más bien podríamos decir que son talentos ocultos. Por tanto, es necesario que las ingenieras informáticas tengamos mucha más presencia y visibilidad y que las niñas tengan referentes que les sirvan de inspiración a la hora de decantarse por una carrera u otra».
En la misma línea, Rodríguez aboga por la educación, «los estereotipos de género marcados desde la infancia», y dando a conocer «la diversidad de salidas profesionales de las ingenierías y en hacer llegar otra visión, en presentar una ingeniería más social que pone la tecnología al servicio de las buenas causas».
El mensaje, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Niña el pasado viernes, «que pueden elegir lo que quieran, que no se pongan límites, que abran los ojos y se muevan, que sean activas, que pueden participar en el desarrollo del mundo tecnológico en el que vivimos, y esto también lo pueden hacer desde las ciencias y la ingeniería», concluye Rodríguez.