Desarrollo prepara una segunda vivienda para adultos con TEA

Ana Martínez
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La asociación referencia en la atención integral de personas con Trastorno del Espectro del Autismo centrará sus esfuerzos en la asistencia residencial y en la tutela de afectados que se queden sin familia

Desarrollo prepara una segunda vivienda para adultos con TEA

La sociedad dio la bienvenida al siglo XXI limitando y circunscribiendo el autismo a un ingenuo y único patrón que dibujaba a una persona encerrada en sí misma con una gran limitación en su movilidad. Gracias al papel que han desempeñado asociaciones familiares como Desarrollo, hoy conocemos que hay tanta variedad de trastornos del autismo como personas diagnosticadas y, por tanto, la atención y asistencia tiene que estar focalizada en resolver sus necesidades, algo nada fácil si se tiene en cuenta esta diversificación asistencial y la escasez de recursos públicos para la plena inclusión de estas personas.
Fue en 2003 cuando en Albacete se fundó la asociación Desarrollo, una agrupación de madres y padres ocupados y preocupados por la calidad de vida de sus hijos, diagnosticados con trastorno del espectro del autismo, lo que hoy se conoce como TEA. Desde entonces, pasados 17 años de funcionamiento, Desarrollo ha ido generando y consolidando muchos servicios y prestaciones, siempre teniendo en el centro a la persona con TEA, ha ido desarrollando nuevas técnicas y terapias y nunca ha dejado de plantearse nuevos retos, que ha ido confeccionando conforme se van detectando problemas de inclusión de sus usuarios. Nuevas necesidades vinculadas al ciclo natural de la vida y a la llegada de la edad adulta y también a los diferentes grados de afectación de cada persona. Los primeros niños y niñas que llegaron a Desarrollo a principios del año 2000 han ido creciendo y haciéndose adultos. Algunos de ellos se encontraban perfectamente capacitados para la emancipación familiar y fue así como surgió la primera vivienda con apoyo con capacidad para cuatro personas con TEA, un recurso residencial pionero en Castilla-La Mancha que les permite, con los apoyos naturales y profesionales que requieren, llevar una vida normalizada e integrada en la comunidad.
«Estamos a la espera de poner en marcha una segunda vivienda con apoyo, porque se ha convertido en el recurso idóneo para algunos chicos que, por circunstancias familiares, se han quedado sin padres, son mayores o viven en un pueblo». Son palabras de Ana Lozano, psicóloga y coordinadora de Desarrollo, quien recuerda que, precisamente, la asociación se fundó para cubrir las necesidades de las personas con TEA en la etapa adulta, especialmente de aquellas que tienen grandes necesidades de apoyo para las que, en su opinión, «es preciso disponer de recursos tanto residenciales como de tutela», dos instrumentos esenciales para garantizar la asistencia de aquellas personas diagnosticadas con TEA que van cumpliendo años y se van quedando sin familia que las puedan atender.
Hasta la fecha, Desarrollo no se ha encontrado con la disyuntiva de tener que resolver la situación de alguno de sus usuarios que se haya quedado sin familiares que se hagan cargo. No obstante, conscientes de que ese momento llegará tarde o temprano, «sería necesaria la creación de una fundación tutelar para ese fin», afirma Ana Lozano.
Al hecho de poder independizarse de la familia y experimentar la convivencia en un hogar se suman otros servicios de Desarrollo como su centro de día, donde se aporta un tratamiento integral que, además de las destrezas adaptativas de la vida personal, en el hogar y en comunidad, contempla el desarrollo de habilidades adaptativas en la vida laboral.
Un centro de día al que el pasado año asistían 30 personas adultas con TEA, que es el número de plazas que la entidad albacetense tiene concertadas con la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha. 

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