El hito de lograr un tren útil

M.O
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En 1979 la ciudad tenía por fin un servicio ferroviario con Madrid que reducía a menos de tres horasel tiempo de viaje, tras la electrificación de las vías y los primeros servicios del llamado Intercity

El hito de lograr un tren útil

Las conexiones ferroviarias han sido siempre caballo de batalla en aras del pretendido desarrollo de la ciudad y la provincia, y para atestiguarlo no hay más que recordar las muchas voces que, desde verano, claman a Renfe porque recupere cuanto antes el tren AVE de las siete de la mañana que permite conectar con Cuenca a primera hora y estar también en la capital de España antes de las nueve. Haciendo gala a quienes defienden lo cíclico de la Historia, esta casi permanente contienda de Albacete para ganar tiempo en los viajes a Madrid y conseguir más conexiones para otras poblaciones de la provincia tuvo hace 41 años un importante hito: La electrificación de la línea y la entrada en circulación de lo que serían los primeros Intercity, servicios entonces anunciados como electrotren basculante, que redujeron el viaje en tren a Madrid a dos horas y 55 minutos; después el tiempo bajaría aun otra media hora. Un anuncio en la prensa local y también en la prensa de Madrid de octubre de 1979 anunciaba la entrada en funcionamiento de aquellos trenes que justo hoy cumplen años. “Por solo 990 pesetas viajará cómodamente sentado, sin tensión, sin atascos”, asegura la publicidad de Renfe. En el primer día de servicio, una entrevista a un revisor servía para hacer balance: 37 viajeros salieron de Madrid hacia Albacete, y cerca de 50 hicieron el trayecto inverso. En los días siguientes también la prensa albacetense hablaba con usuarios del tren para decir cómo había cambiado la llegada de estos trenes la dinámica de quienes iban y volvían de Madrid con frecuencia, muchos de ellos empresarios que se desplazaban a la capital para hacer cualquier tipo de trámite en los Ministerios. Entre los entrevistados aparece Vicente Mompó, entonces presidente de la Cámara de Comercio de Albacete, y alguien que tuvo que ver en las gestiones que consiguieron que este tren fuera una realidad; un paso que no fue baladí, recuerda ahora para La Tribuna, porque vino aparejado al desarrollo de Campollano, entre otros avances de la sociedad de entonces: «Ir a Madrid en tren era una tortura entonces; tenías el rápido y el correo, eran seis horas; por carretera estaba fatal, estrecha, llena de parches, y tardabas tus tres horas y media; nos dimos cuenta de que muchos íbamos en coche a Madrid, que había una demanda, porque coincidíamos tomando café a mitad de viaje, de pronto veías muchos coches de Albacete”. Con esta realidad, se planteó que Albacete tuviera al fin este mejor tren capaz de reducir el tiempo de viaje; es más que curiosa cómo se hizo la encuesta para saber si esta demanda que los empresarios habían advertido era tal: «Tuve unas conversaciones con el gobernador civil de entonces, Juan José Barco, para pedir una encuesta, y la preparamos en la Cámara de Comercio nosotros, pero la hizo la Guardia Civil; se pusieron en la Puerta de Madrid, que entonces era la Veleta, y ahí iban preguntando a los vehículos que salían por la mañana». Se hizo durante tres meses, y se sacó una media de «unas 70 personas que iban a Madrid todos los días, iban y volvían en el mismo día para hacer gestiones».
Pero acreditar la demanda de un tren en condiciones para Madrid y también para llegar hasta Valencia no bastó, recuerda Mompó: «Por el diputado de UCD Francisco Ruiz Risueño pudimos tener acceso al presidente de Renfe, Ignacio Bayón, pero nos dijo que era inviable; no había trenes, se estaban sustituyendo los antiguos, pero además  estaban electrificando la línea y faltaba todo el tramo de Villarrobledo hasta la ciudad de Albacete». Eso hizo que el entonces presidente de la Cámara también a gestionar los avances de esa catenaria pendiente con Íñigo Oriol, presidente de Hidroeléctrica Española (luego de Iberdrola): «Él aspiraba al Consejo de Cámaras, aunque al final por otras cuestiones no se presentó, pero empecé a darle la lata, a ir a verlo, y lo conseguimos, al final derivó un presupuesto de otro territorio, y la catenaria se hizo».


EL VIAJE INAUGURAL. Tras toda aquella batalla un día como hoy se hizo un viaje institucional antes de empezar el servicio, «a las autoridades nos subieron en Villarrobledo, y vinimos hasta Albacete»; entre las autoridades estaba el mismo presidente de Renfe, Ignacio Bayón. En la foto que Mompó conserva se ve la locomotora del prototipo de la serie 443, el conocido Platanito, que estuvo unos meses en servicio en esta línea: «Tuvimos el primer electrotren de España», señala el expresidente de la cámara albacetense, que destacaba que este servicio fue relevante para el desarrollo de la ciudad: «El tren fue sustancial, nos permitió unas comunicaciones fluidas, aceleró la gestión de Campollano; todo fue una gestión de la Cámara, aunque ayudó mucho encontrar a personas como el presidente de Renfe y al de Hidroeléctrica, que nos escucharon». Para Mompó, a 41 años vista, este aniversario sirve para recordar una enseñanza a la sociedad albacetense: «No hay que rendirse, que hace falta luchar para conseguir las cosas».