Adiós a la dieta blanda para la gastroenteritis infantil

T.R
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Alrededor del 20% de las consultas de Pediatría tienen como origen este trastorno digestivo, que a menor edad de los pequeños puede provocar deshidratación y con ello hospitalización

Un médico y una enfermera auscultan a una niña. - Foto: Alberto Rodrigo

La gastroenteritis es el trastorno digestivo más frecuente en niños y consiste en la inflamación de la pared del estómago y de los intestinos a causa, en la mayoría de los casos, de una infección. De inicio brusco, su síntoma más característico es la diarrea, que puede ir acompañada de vómitos, fiebre y dolor abdominal. 
Para combatir esta dolencia de tipo vírico no existe un tratamiento específico, y frente a lo que se suele creer tampoco la dieta blanda ayuda en la recuperación de la salud de los pequeños. Tampoco es aconsejable el uso de bebidas refrescantes como coca-cola o aquarius, porque los azúcares que contienen empeoran el síntoma de diarrea.
Sin duda, la gastroenteritis infantil es el trastorno digestivo más prevalente en los niños, que además puede desembocar en una deshidratación. Según la doctora María del Socorro Hoyos, especialista en Pediatría del centro de salud Zona 7 de la capital, este trastorno no sólo es frecuente en la época estival, es decir, en los meses de verano, sino que en función del germen que lo cause, también puede producirse en invierno. Así, si la causa es la alimentación, lo normal es que los niños enfermen de gastroenteritis por comer algún alimento en mal estado de conservación si no ha guardado debidamente la cadena del frío. Sin embargo, en invierno la gastroenteritis más frecuente es por infección del virus rotavirus, que sobre todo, afecta a los niños entre los seis meses y los dos años y es el causante de la mayor parte de las gastroenteritis agudas en lactantes y niños pequeños. Además, es muy contagioso y se transmite por vía fecal-oral. 
De hecho, en torno al 20% de las consultas de Pediatría son debidas a este trastorno digestivo, que en opinión de la doctora Hoyos, «cuanto más pequeño es el niño más riesgo hay de deshidratación».
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