En manos de la suerte: alta médica y positivo en Covid-19

C.S.Rubio
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El seguimiento de los casos leves es uno de los principales vacíos en la gestión de esta crisis. Sin test que confirmen su recuperación, casos como el de Rocío, que estuvo a punto de volver al trabajo siendo aún positivo, están a la orden del día

En manos de las suerte: alta médica y positivo en Covid-19

Rocío, nombre ficticio para evitar represalias laborales, es una de las miles de pacientes con síntomas leves de coronavirus en Castilla-La Mancha. Y, también, otra de las miles de personas que ha recibido el alta médica sin un test que confirme si aún tiene la enfermedad. En el caso de esta toledana, de 37 años, las consecuencias podrían haber sido desastrosas.  
A mediados de marzo comenzaron los síntomas. A ella el virus se la manifestó fundamentalmente en forma de fiebre alta -más de 38 grados- y su médico de cabecera la dio la baja laboral vía telefónica. Nadie fue a su casa, ni nadie la pidió que fuera a ningún centro de salud para hacerla una simple analítica.
Tras 20 días luchando en su habitación contra la enfermedad -y con mucho miedo de contagiar a su familia-, los síntomas comenzaron a remitir en la segunda semana de abril y su doctor decidió darle el alta «a pesar de que la fiebre no terminaba de irse», según explica a La Tribuna. «Mi médico me dijo que llevaba 22 días de baja y que el proceso vírico son 15 días». ¿La respuesta del doctor a esos algo más de 37 grados que marcaba su termómetro? «Pues, que como es un termómetro infantil, marca más de lo normal. Punto, alta médica».
En manos de las suerte: alta médica y positivo en Covid-19En manos de las suerte: alta médica y positivo en Covid-19Con esta explicación como única evidencia médica, el pasado día 8  Rocío recibió el alta y, con ella, la notificación de su trabajo para reincorporarse a su puesto una vez pasada la Semana Santa. Pero el Jueves Santo, un día después del alta, volvieron los síntomas. «Además de la febrícula que ya tenía», empezaron los problemas estomacales «y fue entonces cuando, cansada, decidí recurrir al seguro médico que tengo contratado desde hace años». «Pensaba que la sanidad privada estaba intervenida, pero cual sería mi sorpresa cuando me acerque a las urgencias del Quirónsalud de Toledo y me atendieron sin problema», apunta Rocío. «Me hicieron unas placas, una analítica y un test PCR.  Los análisis y las placas estaban bien, pero «el PCR fue positivo».
 «Fue un shock», confiesa, «sobre todo porque nadie me preguntó si tenía que volver al trabajo de forma presencial». «Cuando volví a llamar a mi doctor, me dio de nuevo la baja» y «también me confesó que están dando las altas a ciegas, porque no tienen ningún tipo de prueba a su alcance para confirmar si el virus ha pasado o no». «Como me dijo, es el protocolo, no tienen nada más para luchar contar la enfermedad en casos leves como el mío».
Protocolo que confirma el Colegio Oficial de Médicos, que está colgado en la web del Ministerio de Sanidad y que recomienda el alta para  los pacientes que están en casa pasados los 14 días del inicio de los síntomas. Eso sí, siempre y cuando los tres últimos días el paciente no haya registrado síntomas y ni tomado ningún antitérmico para controlar la fiebre.
En concreto, la directrices del Ministerio para estos casos leves  pasan por  la atención domiciliaria por vía telefónica cada 24-48 horas, especialmente durante los primeros días «debido a que las complicaciones suelen aparecer tras el debut de la enfermedad». «El aislamiento se mantendrá hasta transcurridos 14 días desde el inicio de los síntomas, siempre que el cuadro clínico se haya resuelto», continúa la orden remitida por el departamento de Illa a Atención Primaria.
En este punto la pregunta que se hace Rocío es clara: «¿De que sirve el confinamiento si no hay test que confirmen que hemos dejado atrás la enfermedad?» «Nadie me preguntó dónde trabajaba, podía haber contagiado a mucha gente si hubiera vuelto a mi puesto el martes».
Una pregunta que, de momento, no tiene respuesta ni para Rocío ni para tantos otros en su misma situación. O mejor dicho, sigue sin haber tests suficientes y fiables para confirmar realmente quién ha pasado ya la enfermedad y quien no. Conclusión: Estamos en manos de la suerte.