Diseñan menús saludables para los 'sin techo'

M.M.B.
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Alumnos del Instituto de Educación Secundaria Al-Basit sugieren a los voluntarios de la Unidad de Emergencia Social nuevas recetas de bocadillos con los nutrientes necesarios para soportar la dura vida en la calle

Voluntarios de Cruz Roja ofrecen un bocadillo y café con leche a personas que viven en la calle. - Foto: Rubén Serrallé

No tienen nada, ni siquiera un techo bajo el que meterse. Pero Cruz Roja les ofrece una bebida y una cena tres días por semana. El resto de las jornadas las cubren otras oenegés. 
Llueva o luzca el sol, haga frío o calor, los voluntarios de la Unidad de Emergencia Social se ponen en marcha lunes, miércoles y viernes. Se dan cita a las seis de la tarde, en los locales de Cruz Roja en la calle San Antonio. Tienen poco más de dos horas para preparar las cenas que más tarde repartirán a quienes habitan chabolas, cajeros y plazas. Hay momentos del año que no son muchos, en torno a unas 60 personas, pero en temporada alta, como aquel que dice, pueden llegar a alimentar a unos 200 hombres y mujeres sin hogar. Es el verano, época de de recolecta agrícola, cuando la presencia de personas son hogar en la ciudad se intensifica.
En invierno ofrecen un café con leche caliente y un caldo, siempre acompañado del bocadillo. Cuando se acerca el buen tiempo cambian el caldo por un zumo. Y siempre entregan también una pieza de fruta. Entre el poco tiempo que tienen para preparar los bocadillos y las limitaciones de no preparar nada que necesite cocinado, reducen la variedad de la comida que les ofrecen. «Un día solemos hacerlos de tortilla de patatas, otro de atún con tomate y al tercero de queso, el fiambre lo evitamos porque hay personas sin hogar que son musulmanes y no comen cerdo», explica Julia Morata, una de las voluntarias.
Con el ánimo de aumentar la diversidad de los menús, pero siempre tratando de que fuesen equilibrados y contuviesen los nutrientes necesarios, Cruz Roja se puso en contacto con los alumnos del ciclo Superior de Dietética del instituto Al-Basit. Buscaban dos propósitos, por un lado tener unos menús diseñados por futuros profesionales de la nutrición y, de paso, sensibilizar a los estudiantes de este ciclo sobre la realidad de los sin techo en la ciudad. Pues aunque convivimos con el sinhogarismo en las calles, su realidad resulta invisible al común de los mortales. 
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