Los vecinos reclaman «más precisión» al PRUG de las Lagunas

A.G
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La población de la zona se unió en una asociación, que aboga por «un desarrollo sostenible que no suponga un estrangulamiento económico», según los redactores de sus propuestas

Imagen de la última reunión mantenida entre representantes de la Junta y de los colectivos afectados. - Foto: A.V.

El borrador del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de las Lagunas de Ruidera ha puesto en pie de guerra a la población de los municipios cercanos al Parque Natural, donde el documento cuenta con un amplio rechazo de vecinos y empresarios, que lo consideran demasiado restrictivo e impreciso. 
El movimiento de protesta ha llevado a la creación de la Asociación de Vecinos del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera y sus Pueblos, que ya convocó una numerosa manifestación, bajo el lema Menos prohibiciones, más colaboración, y cuyos representantes se han reunido en dos ocasiones con el director general de Política Forestal y Espacios Naturales de Castilla-La Mancha, Rafael Cubero. Fruto de esos encuentros surgió el compromiso de la Junta de ampliar en dos meses el plazo para presentar alegaciones, que concluirá finalmente en julio, e incorporar algunas aportaciones del colectivo al documento. 
Además, la asociación encargó a un estudio de ingeniería albacetense la redacción de sus numerosas alegaciones al PRUG. Alfonso Granados, ingeniero de montes, y Alejandra Sandoval, ingeniera agrícola, detallaron a La Tribuna buena parte de su extenso contenido.
Ante todo, Sandoval señala la «necesidad de una mayor precisión» en el plan, dado que la ausencia de concreción «crea inseguridad jurídica» a los vecinos, que no saben exactamente cuáles serán las prohibiciones ni cuándo comenzará su aplicación. «Al no ser preciso, se abre la posibilidad de que el órgano gestor del parque actúe de forma arbitraria», añade, señalando que los técnicos emplazaron a desarrollar esas medidas de forma más amplia en planes sectoriales, una opción de la que la población desconfía.
Granados destaca también la «incongruencia» de ciertas prohibiciones en relación a los objetivos de conservación que se pretenden alcanzar.Señalan, por ejemplo, las restricciones a la pesca cuando el plan aboga por luchar contra las especies invasoras; que se apueste por repoblaciones arbóreas «inviables» dado el tiempo de crecimiento de las especies propuestas; o «la prohibición de todas las actividades que se realicen a partir de una hora desde la puesta de sol». Sobre ésta, destaca que desincentivaría las visitas en invierno, cuando precisamente una de las finalidades señaladas es acabar con la excesiva estacionalidad del turismo.
«Los vecinos están a favor de un desarrollo sostenible y conservar el parque, pero sin que eso suponga el estrangulamiento económico de los pueblos», añade Sandoval, lamentando que «no se haya tenido en cuenta» un proyecto encargado por hosteleros de la zona, en el que esos propietarios proponían medidas para una mejor conservación, incluida la cesión de sus parcelas para ampliar las zonas de aparcamiento.

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