Zafarrancho contra España

Antonio Pérez Henares
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Pedro Sánchez se concita con Podemos, ERC, Bildu, PNV, PDeCAT y todo aquel que quiera unirse al saqueo de España con tal de continuar en La Moncloa

Zafarrancho contra España

Han olido la debilidad y la ambición. Han comprendido que la oportunidad era única y se han lanzado a un asalto en todos los frentes y los cuatro costados. El ansia de poder a cualquier precio de Sánchez y con desprecio expreso a cualquier principio o palabra empeñada, la sumisión absoluta del partido a su caudillaje y su endeblez en votos, perdidos cerca de 800.000 en el envite donde presumía lograr aumentarlos lo convierten en la presa de la que piensan poder sacar tajada a mansalva. Pero no de él, sino a través suyo, a cambio de su colchón. Quienes pagaremos el precio seremos todos nosotros. Será España. Porque donde cebarse es en la nación, en nuestros derechos ciudadanos y en nuestra convivencia. El zafarrancho al que llaman y en el que se concitan Podemos, ERC, Bildu, PNV, PDeCAT y todo aquel que quiera unirse, es al saqueo de España.
La avalancha es ya un alud que amenaza con arrasar el paisaje democrático y de libertad del que disfrutamos desde hace 40 años. Podemos, reducido a la mitad de votos y escaños desde su gran eclosión, se convierte en el gran triunfador y beneficiario máximo y ya se frota las manos con su Vicepresidencia y Ministerios, dispuestos a iniciar e imponer a través de ellos la senda del populismo de extrema izquierda aquí representado por la pareja sentimental que se reparte los cargos y poderes y cuya imagen supondría, excepto en este país plegado a la tiranía mediática más sectaria, el repudio más total y aquí se convierte en tabú intocable y hasta causante de anatema a quien ose mentar tan ceacescua condición.
Los podemitas son los cómplices necesarios en el akelarre del desguace de la Constitución y la integridad territorial de España que pretenden los separatistas. Unos y otros lo que buscan es expropiarnos el derecho a decidir como pueblo soberano y, tras robárnoslo, entregárselo en exclusiva a sus socios independentistas. Ese es el pacto, la traición al pueblo español que quieren consumar Iglesias y los suyos y ya sin careta alguna Puigdemont, Rufián y Junqueras, o emboscadamente con ese nuevo Estatuto acordado con PNV y Bildu, en el País Vasco y que no es otra cosa que extirpar a España de todo aquel territorio y borrar de él cualquier vestigio suyo y de nuestras leyes comunes. Lo mismo en el fondo que pretenden conseguir en Cataluña.
Esa sociedad de extrema izquierda-separatista es vieja y de ingrato y terrible recuerdo. Ese que no quiere ni mirar es sectaria y bizca «memoria histórica» que no es más que «mentira propagandística». 
El pacto no es nuevo, como tampoco que haya en el socialismo quienes gozosamente se apuntan a la conjura, el bailarín Iceta el primero, la balear Armengol con entusiasmo, el valenciano Puig con disimulo y la vasca Mendía con jamadas bien surtidas. 
En realidad, y cada vez más, a los socialistas de hoy en día no le repugna para nada un abrazo con ellos y están dispuestos ya no al olvido sino, incluso, a compartir mesa, mantel y poder con quienes glorifican y jalean, de condenar sus asesinatos ya ni se habla, a quienes los han heredado políticamente. Ese es el proyecto de desguace al por mayor. No falta tampoco el de menoreo. Desde Canarias a Cantabria pasando por Teruel. Los cantones están al aparecer ya por la esquina.
Ocasión así, para todos los que acuden al festín de lo que ven ya como cuerpo inerte de España, no se les va a presentar nunca. Porque un presidente como Pedro Sánchez, capaz de tal felonía, con tal de seguir en el poder, no parece, si siquiera hoy nos parece posible a pesar de comprobar cada día cada vez sus más desvergonzadas mentiras, que pueda repetirse. Porque esa es la más trágica de las claves del momento en que España vive. Que aquel que debiera ser el baluarte, la piedra viva de la defensa de España y de los derechos de sus ciudadanos es quien más proclive es a rendirla y a malbatarla en almoneda. Pedro no es piedra. Es arena movediza y traicionera.