El campo se queda sin manos

C.S.Rubio
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A los problemas de encontrar mano de obra para las campañas agrarias, se suma la falta de personal cualificado para hacer tareas como la poda de la vid y el olivo, según denuncia la patronal agraria

El campo se queda sin manos

La varea ha arrancado con problemas para encontrar jornaleros. Y eso que «la de este año es una campaña tonta, en la que apenas hay aceituna», según explica a La Tribuna Blanca Corroto, de Asaja. Un problema que dejó hace tiempo de ser puntual, para  convertirse en recurrente y bajo el que subyace una aún más preocupante realidad: el campo castellano-manchego se está quedando sin manos que lo trabajen.
Lo mismo que está pasando estas semanas con la aceituna ya ocurrió este verano con la uva o el ajo. Es una situación que se repite con cada campaña.  Los agricultores de la región se las ven y se las desean para encontrar jornaleros. «Ahora nos estamos apañando con cuadrillas más pequeñas, si antes contratabas a once, ahora se te arreglas con siete u ocho, aunque tardes más tiempo en recoger la aceituna», explica Corroto. Pero, como indica, esto no siempre se puede hacer, porque la época de recogida es la que es y, si no se hace a tiempo, el fruto se echa a perder. «No sé lo que vamos a hacer el año que viene» cuando, previsiblemente, aumente la producción, lamenta.
Pero no solo es el momento específico de la campaña. Tampoco es fácil de encontrar estos meses manos para la poda de la viña o el olivo. «No hay gente profesional», explica Corroto, «la que vamos encontrando hay que enseñarla y no suele volver la siguiente campaña, bien porque ya ha encontrado otra cosa o o bien porque no le compensa perder el subsidio, por lo que hay que volver a empezar año sí y año también».
 Es el caso, por ejemplo, del Programa de Activación para el Empleo, que ofrece 426 euros al mes a los desempleados con cargas familiares que hayan agotado el paro y las prestaciones del plan Prepara. Como advierte Corroto, «si te dan un ayuda de 426 euros al mes durante seis meses y en las semanas de vendimia no sacas más de mil y pico euros, echas cuentas y te sale mejor quedarse en casa cobrando». Por eso desde Asaja se lleva años reclamando que este tipo de ayudas no se pierdan «si aceptas trabajar un mes en la uva, que te lo guarden como el paro y, cuando termine la campaña, lo puedas volver a cobrar».
No obstante, la interinidad del Gobierno central no ayuda a que se tomen medidas en este sentido. «La Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha es receptiva y lo ve con buenos ojos», apunta Corroto, «pero sin Gobierno no se puede hacer nada».
 Y también está el tema de los planes de empleo, que en muchos municipios se ponen en marcha coincidiendo con las campañas agrícolas. «Si en un municipio como Villacañas sala un plan de empleo en septiembre, la gente prefiere trabajar en el ayuntamiento que en la vendimia», advierte Corroto, que pide a los ayuntamientos que ‘cuiden’ a un campo cada vez más vacío.
Los contingentes de trabajadores tampoco es la solución.  «Salir a buscar trabajadores cuesta mucho y supone mucho papeleo», apuntan desde Asaja. Y menos para un sector en el que los precios no paran de caer «y los costes de producción de subir».
El ejemplo está en el caso del aceite, actualmente en plena campaña de recogida de la aceituna. «El granel de virgen extra estará en los 2,05 euros el litro y por debajo del 2,20 no sale rentable producir en el olivar tradicional, que es el que tenemos en Castilla-La Mancha, no nos salen las cuentas». Y eso que, como recuerda Corroto, la cosecha de este año va a ser muy pequeña,  tanto en España en su conjunto como en sus principales competidores en Italia y en el norte de África. «Es para echarse a llorar».