El Gótico manchego

V.M.
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La tesis del arquitecto Francisco Noguera defiende que el origen del estilo arquitectónico se sitúa en la Catedral de Cuenca, a la que define como «un laboratorio de creación» a la hora de difundir esa corriente

Francisco Noguera analiza uno de los arbotantes de la Catedral conquense. - Foto: F.N.

El Centro Europeo de Empresas e Innovación de Albacete acogió ayer una conferencia del doctor en Arquitectura murciano afincado en nuestra capital Francisco Noguera, donde dio a conocer una novedosa hipótesis defendida en su tesis, premiada por la Universidad Politécnica de Madrid, que revisa el origen y la evolución de la arquitectura gótica en nuestro país, no en vano como el propio conferenciante expuso a La Tribuna de Albacete poco antes de su intervención, «el origen del Gótico en España está en Castilla-La Mancha, más concretamente en la Catedral de Cuenca».

«Es desde luego una tesis novedosa -reconoce- porque hasta ahora se creía de forma generalizada que el origen del Gótico y los avances del estilo en España sucedieron en los talleres burgaleses, primero en Las Huelgas y después en la Catedral de Burgos, desde donde se extendió al resto de Castilla; sin embargo, lo que yo he descubierto, tanto en los documentos, como en la arqueología de la propia Catedral de Cuenca, es que este proceso se sucedió al revés: las innovaciones se produjeron aquí en Castilla-La Mancha y después se fue extendiendo a tierras burgalesas».

El investigador puntualiza que «la Catedral de Cuenca fue una especie de laboratorio I+D del Gótico en España durante casi 70 años, ya que la primera fase del Gótico temprano se había terminado a finales del siglo XII, en 1196, y la del Gótico radiante hacia 1256, lo que implica un adelanto de más de tres décadas respecto a lo que hasta ahora se creía, de ahí que se produzca esa inversión de influencias».

Preguntado por los descubrimientos y hallazgos que le llevan a defender con rotundidad esa posición, Noguera asegura que «no es un sólo hecho el que lleva a concluir esto, sino una superposición de centenares de descubrimientos, por ejemplo en los códices de los archivos catedralicios se confirman esas fechas, así como en la arqueología de la propia Catedral de Cuenca: intervención de cuatro grandes maestros, algunos de los cuales habían aprendido en Francia las técnicas del siglo XII o centenares de marcas de cantero que demuestran que no hubo parón en las obras».

La singularidad de la seo conquense también es puesta de manifiesto por este arquitecto: «Es una Catedral muy rara, que tiene cosas muy especiales y que nadie entiende, por ejemplo contrastes entre la riqueza ornamental y avances en el sentido escenográfico, con zonas poco vistosas que restan atractivo al edificio, enmascarado por acciones posteriores, porque tuvo un nivel de brillantez y belleza de primer nivel».

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