Arrese: «'El fuego griego' es un lujo para los sentidos»

V.M.
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El profesor de la UCLM presentó su obra sobre El Greco en el Archivo Histórico, una cuidada publicación, con fotografías de David Blázquez, realizada por Editorial Cuarto Centenario

En un entorno apropiado para la ocasión: la sala del Archivo Histórico, ambientada estos días con la muestra Albacete en tiempos de El Greco, el catedrático de Historia del ArteMiguel Cortés Arrese, profesor adscrito a la Facultad de Letras de Ciudad Real de la UCLM, presentaba ayer su libro El fuego griego.  La Editorial Cuarto Centenario ha realizado una edición de lujo para sumarse a la efeméride del fallecimiento del pintor, una Memoria de El Greco en Castilla-La Mancha que incide tanto en aspectos artísticos como biográficos, con una espléndida selección fotográfica de David Blázquez.
«Es un libro dirigido a los sentidos, no hay nada más que tocar la portada o deleitarse con las fotos que reflejan la calidad y el colorido de El Greco, que parecen devolver la mirada».
Cortés Arrese precisaba a La Tribuna que hasta 1970 el pintor cretense «sólo existía para los lectores en blanco y negro, es ahora cuando por primera vez podemos apreciar con nitidez la expresividad y la vibración de sus colores».
Desveló que el título elegido es una metáfora y tiene que ver con su origen geográfico. «Tanto El Greco como el fuego griego proceden del Mediterráneo Oriental e igual que esta arma incendiaria, utilizada por los bizantinos, provocaba admiración y desconcierto en quienes lo contemplaban, la obra del pintor también produce asombro y por más estudios que se hagan siempre salen cosas nuevas... estamos ante el pintor clásico que más ha influido en el arte contemporáneo».
Miguel Cortés considera que fue en las primeras décadas del siglo XX cuando la figura de El Greco emergió en su auténtica dimensión.  «Poetas como Rilke o pintores como Picasso reivindicaron  su obra, advirtiendo que ésta ofrecía unas posibilidades desconocidas hasta la fecha La base de su pintura es la expresividad y el color, además de una singular interpretación personal. El Greco es un artista único, comenzó pintando iconos en Creta sobre madera;con 26 años llega a Venecia y se reinventa, aprendiendo la técnica del óleo, el dominio de la perspectiva y la pintura sobre lienzo; posteriormente, al llegar a Toledo, en 1577, de nuevo tiene que reinventarse con propuestas iconográficas nuevas».
Finalmente, el profesor de la UCLM hizo hincapié en su vinculación con la región, con numerosa obra dispersa por ésta: Cuenca, Malagón, Daimiel, Huete, Las Pedroñeras o El Bonillo, «donde la Cofradía del Santísimo Cristo de los Milagros tiene un Cristo con la Cruz de una calidad superior a su equivalente del Prado».