Un fortín de Gibraltar con toque albacetense

Maite Martínez Blanco
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Aspecto exterior de la nueva sede de la Universidad de Gibraltar. - Foto: David Frutos

Una consultora de arquitectura local ha sido la encargada de transformar en un tiempo récord una antigua fortificación del Peñón en sede de la Universidad gibraltereña

Una empresa albaceteña ha transformado un antiguo fortín en la flamante sede de la Universidad de Gibraltar. El equipo de arquitectos e ingenieros de Ayalto Integral ha logrado que dos edificios militares del Peñón se adapten, sin perder siglos de historia, a unas facultades centradas en las ramas sanitaria, de negocio y turística, que arrancan con una clara apuesta por las nuevas tecnologías.
La crisis española obligó a este equipo, formado por Jorge y Pedro Carcelén y Javier Ozores, compañeros de carrera de Albacete y Puertollano, a ampliar sus fronteras y adaptar tanto su formación como sus metas a un escenario internacional. Concursaron en Gibraltar, a más de 600 kilómetros de casa, de la mano de las empresas locales Casais y Acrock, y ganaron. Consiguieron el diseño de un proyecto que ha contado con una inversión de más de 13 millones de euros y una superficie de actuación que ha superado los 5.000 metros cuadrados.
«Gibraltar es un mercado desconocido, pero tiene un gran potencial», explica el gerente de Ayalto Integral, Jorge Carcelén, que subraya las relaciones internacionales que se pueden hacer desde el Peñón, con países como Inglaterra o Marruecos por su cercanía, y también el potencial económico de las empresas que aquí están asentadas allí, grandes grupos inversores con gran proyección.

reconocimiento. Ayalto Integral trabajó con ahínco durante un par de años hasta conseguir un proyecto en Gibraltar. Presentaron una propuesta de remodelación de su cementerio, después concursaron para construir un puerto deportivo de 700 amarres y al fin les llegó este encargo para dar sede a la Universidad. El nombre de Albacete se abría paso así en un territorio de 6,8 kilómetros cuadrados y 30.000 habitantes, el Peñón de Gibraltar, que es todo un símbolo de la Península Ibérica.
Su trabajo en la Universidad se ha llevado el Premio de grupo a la Mejor Intervención Histórica, concedido por la Sociedad para la Defensa del Patrimonio Histórico (Gibraltar Heritage Trust). Varias revistas de arquitectura publicarán sobre este proyecto, que además concursará en un certamen de construcción con vidrio. Los redactores confían en que esta repercusión les abra nuevas puertas. 
Ahora están construyendo un edificio de 12 plantas de oficinas y apartamentos en el Peñón, donde espacios antes dedicados a parking se están usando para edificar. De momento, siguen trabajando en Gibraltar, «cuesta entrar, pero cuando conocen tu trabajo confían en tí», subraya Carcelén, satisfecho con el trabajo realizado en la Universidad, «era un proyecto muy bonito y de gran complejidad, porque diseño y construcción se han tenido que hacer en solo ocho meses. Dotar a Gibraltar de una Universidad era el gran reto del primer ministro, Fabián Picardo. El proyecto educativo estaba prácticamente perfilado, pero el ministro de Educación, Gilbert Licudi, necesitaba una sede a la altura de sus aspiraciones. La restauración y ampliación del Fortín, es decir, el edificio que diera cabida a la Universidad, se tenía que levantar en ocho meses con un diseño tan respetuoso como innovador. Se la jugó confiando la imagen, el proyecto, a una empresa ajena a Gibraltar, con sello albaceteño, y ha ganado la partida. La Universidad acaba de iniciar su andadura y, además,
La clave del proyecto estaba en cumplir los plazos, pero, sobre todo, en respetar el legado histórico. El conjunto sobre el que se ha trabajado, situado en la zona conocida como Europa Point, ha tenido diversos usos a lo largo del tiempo, desde fortín y acuartelamiento militar de defensa del Peñón en el siglo XVII, hasta instalaciones militares en el siglo XIX, o colegio. El nuevo complejo, ahora universitario, no solo conserva lo que había hacía un año, además ha logrado destapar detalles arquitectónicos que habían borrado sucesivas reformas.
 Más de 2.400 gibraltareños visitaron la Universidad durante la primera jornada de puertas abiertas. Descubrieron una edificación que guarda su esencia, la de una edificación militar con siglos de historia, pero que también juega con la luz y el cristal para aprovechar la ventaja estratégica de Gibraltar, con vistas al Estrecho, África y la bahía de Algeciras.
La idea central, entorno a la cual se ha articulado el proyecto, y da nombre al mismo, es la de un atrio (Atrium) de vidrio, que enlaza y relaciona los dos edificios históricos y los dos de nueva construcción, a través de un espacio diáfano y luminoso, que busca favorecer el encuentro entre los alumnos, docentes y visitantes ocasionales de la Universidad, ya que no deja de ser un atractivo turístico más del Peñón.